jueves, 17 de noviembre de 2016

Integridad frente a la Desesperanza: El Chile Gerontológico Actual Desde la Mirada de Erik Erikson

Desde hace no mucho tiempo que en Chile se vive un momento socioeconómico muy importante y crucial para todas las generaciones que la están/estamos viviendo, pero es hoy el momento donde el derecho a una jubilación justa cobró protagonismo comunicativo, movilizó a cientos de miles a lo largo del territorio nacional y condicionó la agenda pública hacia una búsqueda de una nueva (o vieja) alternativa en cuanto a renunciar a las AFP como modelo de previsión. Las desesperanzas económicas de una vejez que no llegará a ser íntegra son cada vez más fuertes en una población que está comenzando a cobrarse más el protagonismo que hace ya bastante tiempo, irónicamente, la demografía se lo ha estado dando.

El Chile gerontológico actual tiene que convivir con el esfuerzo cada vez más consciente (pero escueto en recursos) de la salud pública por ofrecerles garantías sanitarias acordes a sus necesidades ecológicas, mientras tiene que lidiar, por otra parte, con un contexto cultural más complejo donde trazar sus esquemas de vida. No están exceptos muchas veces de dificultades estresantes y desesperanzantes, que no hacen justicia a una definición de senectud plena. El no llegar a fin de mes con la pensión no es un problema menor, asusta, asusta tanto que nadie quiere llegar a viejo en Chile de la manera como se está haciendo, sin el menor resquemor a justificar un sistema tributario que no le garantiza a aquel adulto mayor de nuestras orgullosas estadísticas epidemiológicas una arista, al menos, de lo que nosotros como consenso pensamos que significa la integridad.

No es responsable, sin embargo, abusar de la síntesis de los problemas críticos de los adultos mayores hacía solamente este aspecto. Lo mejor sería pensar de un modo donde el adulto mayor en Chile, frente a varios problemas sociales importantes tiene que lidiar, además, con este asunto que lo mantiene estresado, constantemente indefenso y quizás sin siquiera poder comer adecuadamente. Sin perspectivas sobre cómo administrar eficientemente su vida en un momento donde todo cuesta más, donde todo se monetariza. Preocupación que, por mucha ansiedad que genere, no excluye a otras como la soledad, la falta de integración social, la incomunicación, la preocupación de legar un contexto más favorable a las generaciones que siguen y otras más que, sin embargo, son materia de libros de psicología social y no tanto de actitudes colectivas, las que más bien, se focalizan en hacer lo mejor posible por sus propios "viejos". Esto es, mientras esperan algo más de los poderes democráticos que debieran estar ahí para garantizarle menos preocupaciones a todos.

Pero nos cuesta también, cuesta porque falta consciencia del valor del Chile Gerontológico fuera del paradigma académico, del Chile que se queda cuidando a los niños mientras esperan a sus papás llegar del trabajo, que platica todos los días con otros como ellos, que van al consultorio todas las semanas, el Chile Gerontológico que tiene que lidiar con la periodontitis como buena parte de otros como él, que demuestra templanza con el poco recurso que le queda para salir adelante pero del que tenemos el descaro de seguir buscando una causa en presuntas irresponsabilidades individuales pasadas para justificar que reciba de 80 a 125 mil pesos mensuales, sin tomarnos la molestia en escarbar en que esto sea realmente cierto. Todo esto requiere más seso y grado de implicación de nuestra parte.

Ante esto, la mirada del psicólogo Erik Erikson, quien dedicó toda su vida al estudio del ciclo vital (sin saltarse la vejez) podría darnos algunas interesantes aristas de un contexto psicosocial que, como terapeutas, debemos enfrentarlo preparadamente, lejos de la consulta.

Santrock (2006) nos habla de las fases de la vida según Erik Erikson, la última de ellas, que corresponde desde los 60 años hacia adelante corresponde a la Integridad frente a la Desesperanza, la cual consiste en la etapa donde los individuos experimentamos la vejez, donde evaluamos en retrospectiva nuestras acciones pasadas a lo largo de la vida y donde a través de un juicio podemos visualizarlas de manera positiva, lo que dependerá del sentimiento de satisfacción que tengamos respecto a ellas. Si lo anterior no ocurre, si alguna de las etapas anteriores evolucionó negativamente y sigue repercutiendo en el presente del adulto mayor, se llega a evaluar con duda y finalmente se concluye un futuro con desesperanza.

No es que tengamos que mirar esta teoría desde el determinismo (no podríamos siquiera hacerlo, considerando la falta de evidencia general en psicoanálisis, salvo en temas particulares como el apego) sin embargo, tampoco podemos abrazar el cinismo y decir que las explicaciones teóricas de Erikson no se ajustan a un marco de realidad. El Chile Gerontológico actual da para amoldarse a toda la descripción anteriormente dicha.
Y tal búsqueda de integridad frente a un presente desesperanzante es una lucha enfocada en múltiples frentes, así, como tantas veces se nos repite acerca del trabajo inter o transdisciplinario, el ciudadano gerontológico en Chile desafía con su realidad a nuestras maternales formas de visualizarlos y es más transdisciplinario que nosotros mismos. La realidad es dura pero la búsqueda de integridad no cesa y es cosa de ver al interior de las familias donde los "viejos" continúan la labor que antaño mantuvieron en pos de mantener no solo su propia integridad, también la de sus familias y en muchos casos, la de sus comunidades. Esas que hoy cambian tan bruscamente para ellos, abrazándose a su praxis como una coraza que los invita cada vez menos de participar del derecho a una civilización como tal.

Es así, que la definición de Erikson no se cumple solo porque el contexto no "invita" sino que tampoco permite su propia irresolución, al privar del juicio cronotópico que supone el contacto con aquellos más jóvenes, con aquellos ejemplos vivos de una época donde se disponía quizás de menos armas pero que puede recibir de buena gana las experiencias ganadas a través de los años, en tanto el Chile Gerontológico actual es también una reserva moral.

El Chile Gerontológico que duerme en las bancas nos rendirá cuentas cuando, de continuar desarrollándose así,  solo sobreviva como recordatorio de una vejez ingrata y fatalista, de un no-lugar. Dependerá de nuestra capacidad como personas aportar en su merecida lucha por la integridad para que esto evolucione como es debido en una sociedad de derecho, que dice apoyar la inclusión.


Bibliografía

Santrock, J.  (2006). Psicología del desarrollo: el ciclo vital. Madrid: McGrawl Hill/ Interamericana de España

miércoles, 5 de agosto de 2015

Justificación del Modelo de Cohorte Psicolingüístico a través de la Teoría Matemática de la Información

Dentro de la psicolingüística, el modelo de cohorte representa una aproximación teórica muy importante dentro de las explicaciones hacia el procesamiento del lenguaje en los seres humanos. Es a través de este procesamiento que se eligen las palabras más frecuentes dentro de la percepción auditiva, lo que nos facilita la comprensión del lenguaje (sumado a otros factores).

La teoría, si bien, no explica todos los aspectos del reconocimiento léxico (como el de la frecuencia), suma evidencias, sobre todo del efecto del priming, donde una palabra puede ser más fácilmente activada si viene precedida por alguna que guarde una relación semántica, sintáctica o pragmática con esta.

Ahora, existe un componente del modelo de cohorte que puede tener fundamentación desde otra área. Y esa vendría siendo la teoría de la información.

Desarrollada por Shannon y Weaver a mediados del siglo XX, la teoría de la información nos explica la comunicación desde lo estadístico, donde la elección de palabras se guía en un sistema de información en base a tasas de probabilidad, por lo que es posible establecer la cantidad de información enviada a través de un canal (que puede establecerse con una fórmula logarítmica). Ellos establecen también que la elección de los símbolos para componer un mensaje se basa en unidades de información (bits), cabría pensar entonces que existen solo 2 alternativas de información (si y no), por lo que la elección de una palabra para construir un mensaje irá aumentando mucho más a medida que aumente las veces que se haga (porque se hará exponencialmente, teniendo 2, 4, 8 y así en aumento). 

Por tanto, también podríamos pensar de que la probabilidad de encontrar una palabra será la misma para cada una que componga el alfabeto de una lengua...

Pero eso no es verdad, ya tenemos al modelo de cohorte explicándonos eso desde un punto de vista lingüístico. Pero ocurre que en contextos como el lenguaje, la elección de palabras no sigue una probabilidad igualitaria, sino que la elección de una palabra se ve afectada por aspectos como la sintaxis y la morfología. Por ejemplo, si escojo "un" (el cual es un artículo), es más probable que se escoja un sustantivo o un adjetivo para acompañarlo que un verbo cuando intentamos construir una oración. Ocurre que en todas las lenguas existe una gramática, un orden. Por tanto, el lenguaje que los humanos construimos, no se basa en la aleatoriedad. Aun así, si existe diferencias de probabilidad al momento de escoger una palabra o componente de la oración, donde la que está previamente, determina la probabilidad de la siguiente. Esto en probabilidad se conoce como proceso estocástico.

Ahora, ¿qué tiene que ver esto con la psicolingüística?

Que el lenguaje sea un proceso estocástico, permite generar lo que en teoría de la información se llama redundancia. La elección de palabras se ve influida por las palabras antecedentes, lo que va provocando que el rango de posibles letras o palabras que pueden seleccionarse baje, en tanto de que sube que ciertas palabras sean más probables de seleccionarse. ¿Ahora suena más el modelo de cohorte?. Cuando se hablan de "palabras competidoras" justamente se habla de un cúmulo de palabras posibles de seleccionar en el reconocimiento de un input lingüístico, donde logran activarse todas al mismo tiempo pero se escoge la que guarde relación con el mensaje. Ahí es donde cobra valor la explicación matemática de la teoría de la información, puesto que su fundamentación es la que clarifica por qué puede la información obedecer a criterios de selección (y es debido a la formación de redundancia, que permite que ciertas probabilidades se repitan, y por tanto, sea más fácil la elección de una palabra sobre otras tantas que hay dentro del modelo de cohorte cuando se activa el reconocimiento, fuera fonológico o léxico).

Esto contribuye a disminuir la incertidumbre de elección de palabras, lo que permite ahorrar tiempo en la decodificación de los mensajes. Esto ya da cuenta de una gran importancia en la percepción del habla. Además, gracias a esa redundancia es posible recuperar los mensajes cuando, de alguna manera, se pierde la codificación completa de esta. Si la información no tuviera esta característica y no hubiera redundancia, podríamos comunicar todo sin ningún tipo de interferencias o excesos de información, pero si por alguna razón el contenido del mensaje se pierde, no podríamos jamás recuperarlo. En cambio, gracias a la redundancia, nosotros podemos recuperar una palabra que escuchamos a partir de otras que son menos familiares (importante también en la percepción del habla sobre todo en personas con dificultades en la audición y en la etapa de formulación lingüística al momento de traducir nuestras conceptualizaciones en un código lingüístico). Esto tiene implicancias, puesto que para que esto pueda aprovecharse, necesitamos de una memoria de trabajo que permita hacer posible esta selección. Los teóricos matemáticos de la comunicación tienen a sus computadoras, nosotros tenemos a nuestro cerebro; cada uno parece trabajar de forma similar, partiendo de la misma base. Los procesos cognitivos que aprovechan esta propiedad de la información trabajan conjuntamente para procesar los aspectos del lenguaje, pero, al parecer, cientos de miles de años de evolución han cableado nuestro cerebro para responder rápidamente a estos estímulos, y ese cableado, sigue también .

Es por eso que, al momento de pensar en algún tipo de abordaje en el procesamiento del lenguaje de los seres humanos, conviene tener en cuenta qué estructuras cognitivas/cerebrales trabajan para cada aspecto del procesamiento de la información. Saber lo básico de esta teoría permite comprender por qué el procesamiento del lenguaje trabaja de la forma en que trabaja y pone ojo en otras manifestaciones del lenguaje como tal que permiten explicaciones acerca de los posibles caminos que puede tomar el procesamiento. Ya hablamos de que la gramática posibilita este procesamiento estocástico, ¿que ocurre con las personas que desarrollan menos conciencia morfo-sintáctica? ¿o las que por algún trastorno o enfermedad ven limitado su span? ¿que pasa con la pragmática, afectará también el ratio de elección?, eso corresponde analizarlo con profundidad en otro post.

REFERENCIAS:

Rousseau, A., & Cangas, A. (2013). Psicología de la comunicación (5ta ed.). Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile

Arroyo, F. (1992). Psicolingüística (2da ed.). Madrid: Ediciones Morata.

sábado, 25 de abril de 2015

El Fonoaudiólogo Como Viajero de Contextos

El fonoaudiólogo es un viajero de contextos.

Debe descubrir las vivencias de sus pacientes y las de sus familias, debe conocer las contrucciones sociales que realizan como personas que hacen uso de la comunicación como vehículo en sus vidas; donde se esconden temores, frustraciones y esperanzas. Muchas veces, el fonoaudiólogo debe adaptar su propio contexto, otras veces este es tan fuerte que, muchas veces, pensamos que imponer el nuestro no es lo más apropiado aunque perdamos, sin embargo, la oportunidad de cambiar ese contexto para mejor.

Y estos contextos no están abiertos para cualquier persona, puesto que implica la existencia de un acto de negociación por parte del grupo, antes que uno pueda siquiera poner el pie en sus tierras. Hay entonces todo un depósito de confianza o bien de autocompasión, relacionada con el ritual de acudir a profesionales con la esperanza de una "cura milagrosa", de una pronta recuperación, de una posible rehabilitación. Cada quien tiene una visión más realista, pragmática, dócil o ilusa de una perspectiva de mejoría ante un ambiente demandante y muchas veces sofocante. El fonoaudiólogo, sin quererlo, puede estar viajando por ellas como un embajador al servicio de ese ambiente que se traduce en norma social, en exigencia social y en estructura, sin una clara posibilidad de comunicación o clemencia para el trato de quienes optan por un servicio fonoaudiológico. Es por esto que es muy difícil entablar diálogos con una sociedad como la nuestra, donde cada uno de nosotros forja acciones que sitúan a los pacientes en espacios difíciles de superar sin una plena autonomía. Y al parecer, los deseos de cambiar esa realidad pasan por alto conforme uno se vuelve más distante, incrédulo y cobarde y tienden a individualizarse en la terapia misma como una acción única, dentro de un espacio único, negando las posibilidades de salir del contexto porque no se tiene o se perdió de vista lo que rodea el vivir de ellas.

Pero un viajero de contextos, como un antropólogo, no puede pretender territorizar sus espacios en nombre de una teoría, objetivo o misión (aunque esto significa lamentablemente, hacer la intervención "más compleja"). Antes tiene que morder el polvo de la incomprensión y tener en cuenta a la persona que tiene en frente, a su vez es capaz de desarrollar su ética en base a todas las experiencias que ha tenido que acumular a través de sus viajes. Todos esos contextos pudieron muy bien quedarse silentes ante un mundo que no para de gritar por necesidades, muchas veces vacías, pero que en salud involucran algo mucho más importante como lo es la misma salud, entenderla como algo que va mucho más allá de la enfermedad como proceso biológico solo es el inicio del itinerario.

En el fondo, es luchar por tratar de salir de una zona de conformidad que el tiempo cierne al confabularnos con él. Es tener la determinación de ayudar aunque la situación sea muy difícil y nos ponga desafíos intelectuales, morales y motivacionales que tratan de sepultar nuestra labor. Viajar por contextos te abre el corazón, te muestra en la vulnerabilidad como ser humano que eres y que, sin embargo, puede ofrecer de su sabiduría para romper ataduras invisibles por lo ignoradas que son por los demás. Viajar de contexto en contexto implica un compromiso, implica aceptar una misión errante en búsqueda de quien no puede buscar porque se le prohíbe hacerlo tanto por fuera, como por dentro de sí (y aquí el fonoaudiólogo puede pasar por las mismas pericias, puede ser también víctima de la incomunicación y no darse cuenta o no querer darse cuenta de ello).

Es por eso que, uno nunca debe tenerle miedo a los contextos. Debe ir de uno en uno logrando ser un cambio en la vida de quienes lo necesitan sin autoritarismos. Me temo que si perdemos de vista esto, estaremos ignorando un poder muy grande que yace en nuestras manos como terapeutas mientras el tiempo pasa y aumentan las personas que buscan de nosotros y no nos encuentran.

sábado, 7 de marzo de 2015

Daniel Willingham y una Mirada Neurocientífica al Aprendizaje Escolar: ¿Por Qué Interesa a los Fonoaudiólogos?

Este verano no fue para nada desaprovechado y tuve el grato placer de leer sin ninguna presión impuesta por el tiempo o el estrés, a varios autores y teorías que me han abierto un poco más las cosas en cuanto a mi disciplina y también me reforzaron diversos saberes que felizmente fueron retroalimentados. Sobre esto, hace un par de años, Daniel Willingham (neurocientífico) lanzó un libro llamado "¿por qué a los niños no les gusta ir a la escuela?", título que en verdad no me llamó mucho la atención porque pensé que iba a ser como esos libros que se promocionan como "Best Sellers del New York Times", a veces más grandilocuentes que contundentes pero por un asunto de pereza (propio del verano), mi prejuicio bajó la guardia y en vez de encontrar otro típico manual de "como hacer" educacional encontré algo más ameno y que podría servirle a los demás para instruir a las personas a principios de la neurociencia y la cognición humana que muchas veces suenan demasiado complejos (y por tanto, aburren a largo plazo) para el público común.

Me llamó mucho la atención diversas cosas que a veces se mencionan en la facultad y que el libro explica sin un discurso rebuscado y que podrían adosarse a nuestra labor. Haciendo una pequeña sinopsis general, el libro trata de como el aprendizaje ocurre en las escuelas, a veces sin que los profesores tengan conocimientos adecuados de la neurociencia del aprendizaje, demasiado anclados en lo curricular y no siendo lo suficientemente críticos con sus métodos pedagógicos cuando tratan de buscar ser creativos y sin embargo, lo que aprende el niño resulta distinto a la intención original del maestro. Sobre eso, el autor nos da un pequeño esquema de cómo funciona la memoria humana, reduciéndola en un principio a su componente de corto y largo plazo para luego expandirla, a su vez que explica que tiende a ser más fácil el aprendizaje concreto relacionado fundamentalmente a inputs sensoriales mientras que la reflexión es un camino más complejo y muchas veces demasiado agotador para el niño si solo depende de él. 

La verdad, es que tal aseveración juega también con una crítica a la forma en que se ha manejado el aprendizaje por competencias, al condenar el conocimiento fáctico en relación a las antiguas obras pedagógicas que abusaban de la mnemotecnia y en general, del aprendizaje "de memoria". Sin embargo, en el libro se demuestra que las competencias dependen fundamentalmente de la cultura general, y es esta quien colabora con el aprendizaje al relegarle carga a la información que se procesa en la memoria de trabajo para que pueda procesarla mejor. ¿cuantos trastornos y dificultades del aprendizaje radican en la memoria de trabajo? les suena el TEL? En un país como el nuestro donde las personas acusan tener poca cultura general (aunque no hay que ir tan lejos, dependiendo del tema en sí), el apoyo para que un niño con TEL se incluya en la escuela se ve reducido al hecho de que la forma de enseñar puede enfocarse demasiado en las funciones ejecutivas (donde él tiene más dificultades que los niños típicos) y también al hecho de que no puede verse retroalimentado en casa porque sus padres tampoco manejan o realizan actividades que aumentan la "cultura general" (que de ahora en adelante denominaremos "memoria declarativa") y por tanto, su background knowledge no crece lo suficiente para mitigar la falta de span en la memoria de trabajo. Una preocupación cultural por fomentar la cultura general en la población (como por ejemplo, fomentar el hábito lector) es crucial para favorecer el éxito escolar (y en este caso, también la inclusión). Aunque para otros tipos de aprendizaje que no dependen del conocimiento previo (insight, aprendizaje por asociación, modelaje, etc) se queda algo corto.

Willingham también continúa su narración explicando por ejemplo, en que momentos de la clase es apropiado realizar actividades disruptivas que inviten a prestar mayor atención al contenido poniendo como ejemplo diversas estrategias que fueron aplicadas y que, desafortunadamente, no lograron el objetivo esperado en los niños, continuando a su vez con un llamado a valorar la reflexión de los alumnos como método fundamental de consolidación de la información en la memorial además de también dar ejemplo de diversas formas de enseñanza que son mejor aprendidas que otras cuando el conocimiento que se trasmite es el mismo en todas ellas (como por ejemplo, el relato). Temas fundamentales que tocan tópicos como el discurso ampliado, el desarrollo del discurso en la infancia y otros tantos que el fonoaudiólogo debe dominar si su objetivo es estimular el lenguaje infantil en tanto este sea aprovechado por ellos para comunicarse y construir su propio aprendizaje.

Aun no he terminado por completo el libro pero de todas formas explica placenteramente todos estos temas sin provocarme aburrimiento. Que un libro logre eso es fundamental para que sea leído por completo y sus ideas aplicadas en el futuro, por lo que recomiendo su lectura para todo aquel que se esté iniciando en el mundo de las neurociencias cognitivas del aprendizaje




jueves, 27 de marzo de 2014

Reuven Feuerstein, Psicólogo Evolutivo: Todos Tenemos un Potencial que Desarrollar

Si, se que la frase del final hoy en día suena a una especie de propaganda empresarial de 10 lucas...

Debo mencionar (casi lamentándome) que es un tópico que cada vez lo escucho de la gente, de la tele, de la publicidad del diario, pero que se trilla mucho o se estanca en aspectos más bien corporativistas. Mucha de la literatura al respecto recae su foco en la autoayuda o en los estudios del aspecto intrapersonal de los empleados o los gerentes (enfoques en lo empresarial, esperable en un país que adolece de tener cultura empresarial) mientras que lo que se dice del potencial de desarrollo de la gente en contextos más duros o complejos es más discreto (o no comunicado, puede ser que así sea también ), aunque reconozco que cuando se menciona en otros contextos, siento que no logra desprenderse lo suficiente de esa visión de recién egresado más enfocada en extraer o divulgar acerca de los aspectos que peligran el desarrollo que de adoptar también una actitud más participante y valorar el presente de las personas que conforman la sociedad o de sus pacientes, adentrándose en sus realidades. No debería ser una molestia sumergirse en el fango.

Reconozco también que hecho de hablar de que todos tenemos un potencial que desarrollar no se condice mucho con la realidad desigual de nuestro país, llega a ser dispragmático siquiera decir que todos gozamos de esa cualidad en plena facultad, porque no es verdad, es paupérrima. Primero está todo el entramado social y cultural que deja fuera de la contienda a un montón de personas que no tienen acceso a una educación de calidad, a una salud integradora y a cientos de aspectos más que residen en nuestros derechos fundamentales, pero también está el rol que tiene la sociedad en permitir que otras personas se desarrollen, Chile peca de ser una nación discriminadora y de construir lenguaje y costumbre a partir de esa burla y segregación. Desconozco (o aun no conmensuro) hasta que punto esos contrapesos influyen o llegan a determinar los aspectos más íntimos del desarrollo de cada persona, y con desconocer, me refiero a casi poner una boya en ese mar de dudas y de horizonte infranqueable a simple vista.

Pero desde el rigor del estudio del desarrollo del ciclo vital, existe una persona que se dio el trabajo de afrontar ese problema durante un periodo distinto de la historia, reconociendo el aspecto sociocultural que involucraba y mirándolo a los ojos sin miedo, ese científico es Reven Feuerstein.


Primero hablemos unas pocas cosas de su biografía. Es un psicólogo evolutivo (como Piaget o Vygotsky) que nació en Rumania y vivió la Segunda Guerra Mundial con un peso bastante extra en sus espaldas ya que el junto a su familia son judíos y tuvieron que sufrir la persecución de la Alemania nazi. Luego del fin de la guerra, un montón de niños y adolescentes judíos se quedaron huérfanos y con una expresión cultural fragmentada, por lo que no fue extraño encontrar retrasos importantes a nivel cognitivo dentro de la población. Mientras tanto, Feuerstein estudió con Rey y Piaget y se embebió de varias escuelas psicológicas antes de tomar en Israel la misión de encontrar una manera de frenar aquella merma.

Y la encontró, en su modelo de aprendizaje mediado.
Al igual que Vygotsky, enfatiza la importancia que tiene la mediación en la construcción de un aprendizaje estructuralizado en las personas, aunque centrándolo más en el desarrollo de la inteligencia que en aspectos más afectivos, además habla que la mediación crea oportunidades; de ofrecer un espacio donde las personas puedan hacerlo.

Creo que es importante mencionar el contexto académico de la época, muchas escuelas científicas y filosóficas abogaban por el determinismo, lo que resultaba bastante desesperanzante. Feuerstein tuvo que lidiar con el problema de manera más personal que el resto de los psicólogos del desarrollo de su época puesto que era su pueblo el que dependía de aplicaciones conscientes para recuperarse. Aun hoy el enfoque biomédico adolece de aquel determinismo de principios del siglo XX, y no es infrecuente notar apresuramientos que terminan por diseminar miedos y desilusiones apresuradas a los padres que, cuando llegan por primera vez a una consulta fonoaudiológica, notan el cambio de paradigma.

Pero no quiero mencionar todos los aspectos de su teoría acá, sino recabar en un aspecto importante que es el considerar el potencial de desarrollo de las personas. En nuestras terapias es común encontrar las más diversas condiciones y junto a ellas, una aparente expectativa que puede volverse demasiado superficial. Varios son los factores que pudieran estar condicionando el progreso terapeútico y es deber de cada uno desarrollar un ojo sagaz que permita identificar cuales de los aspectos en donde el paciente construye aprendizaje puede estar influyendo negativamente. Todo esto, claro está, tomando en consideración el perfil de cada persona individualmente y también considerando las características de cada discapacidad,. pero sin dejar de lado la perspectiva de que existe potencial en todas las personas.

¿Los chicos maltratados, abandonados, institucionalizados a medio andar y negligentemente por organismos como el Sename acaso no presentan un reto similar a la de aquellos niños en la Europa de la post-guerra? yo creo que también hace falta tomárselo más personal.

Por último, no es innecesario recordar que como terapeuta que es, el fonoaudiólogo también es un mediador, y puede notar que no es el único en en el presente del niño o del adulto y que mientras más calidad ofrezcan todos, se pueden lograr un trabajo más fácil y llevadero.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Situación de la Comprensión Lectora en Chile y su Relación con la Fonoaudiología.


Hoy vuelvo a publicar desde hace casi 1 año y medio, los tópicos que quisiera mencionar son tantos que se me hace difícil encontrar un hilo conductor apropiado para encauzarlos a todos. Aun así, me gustaría comenzar de nuevo las publicaciones con una observación hacia un tema que me parece criterioso abordar: al comienzo de nuestros estudios, no nos resulta raro encontrar correlaciones entre nuestro quehacer y las problemáticas sociales chilenas. Con cada profundización que hacemos, se advierten ciertos riesgos y peligros que no son atendidos, o bien, su aproximación es negligente o no invita a que la misma sociedad tome cartas en el asunto. Una de estas coyunturas (y que por su nivel de impacto, compete una acción por parte de diversas disciplinas) tan presentes en nuestro país, es la lectoescritura, con la comprensión lectora como subtema más crítico (a mi parecer).


Esta nos acompaña a todos desde la niñez, cuando vamos adquiriendo la conciencia fonológica (entre otras habilidades) y logramos aprender a decodificar, recuperar y comprender la información que está almacenada en los libros, los periódicos, la Internet, etc. Luego, conforme avanza nuestro desarrollo cognitivo y afectivo, este arte se torna más diestro a la hora de apoyarnos en ella. Se nutre también de la fuerza de la costumbre, aspecto no cuantificable pero que se forma tras las sucesivas conductas que realizamos cuando el deseo de conocimiento nos invita, con su curiosidad, a descubrir cada vez más historias y mundos inexplorados. A partir de todo esto, se forma un aspecto que si es observable: el hábito de lectura. El acto de leer libros o cualquier otro medio de comunicación escrito diariamente, es un ejercicio beneficioso a la hora de desarrollar los componentes de la lectoescritura, la que acompañará por el resto de sus vidas a los ciudadanos, si estos se preocupan constantemente de estimularla.


Sin embargo, Chile es reconocido a través de sus propios habitantes, como un país con un mediocre hábito lector y, en consecuencia, con un índice importante de personas que no comprenden lo que leen (o que lo hacen de manera deficiente, afectando su desenvolvimiento en la vida diaria). Prueba de aquello son los resultados entregados por el Centro de Microdatos de la facultad de economía y negocios de la Universidad de Chile (2013) donde se explica que existe un 44 por ciento de analfabetismo funcional en la población, además de un 42 por ciento en comprensión de documentos y un 51 por ciento en áreas cuantitativas. El estudio consideró un intervalo de tiempo de 15 años, cuyos resultados, entre uno y otro periodo, se presentan casi sin variación, con una leve mejoría en comprensión de documentos. Otra investigación, hecha también por el Centro de Microdatos (2011), en conjunto con el Consejo de la Cultura y las Artes reveló que el 84% de las personas no comprende textos largos y complejos. Respecto al hábito lector, la fundación La Fuente en una investigación conjunta con Adimark GFK (2010), afirma que un 52,8 por ciento de las personas en Chile no tienen o apenas presentan hábitos de lectura.

A partir de estos datos, creo que es menester comentar la relación de causalidad que existe entre el hábito lector y el desarrollo de la comprensión lectora, ya que no es una mera correlación que nuestro país presente cifras bajas en tópicos relacionados. Esto lo entienden diversos actores sociales y políticos, quienes han realizado campañas y estudios, con resultados más o menos dispares (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2011), que dificultan un abordaje bibliográfico más preciso.

En materia de esfuerzos gubernamentales a nivel global, en 2011 el gobierno de Chile lanza el plan nacional de fomento a la lectura (PNFL) “Lee Chile Lee”, donde se detallan diversas estrategias para impulsar el desarrollo de un hábito lector en la población y un aumento de la comprensión lectora, con el fin de exponer los beneficios de estas prácticas bajo diferentes puntos de vista (educativos, económicos, etc). Además, aparece una cronología de planes gubernamentales más antiguos (p.26), catalogados como de bajo impacto, aunque menciona también una iniciativa más específica en el 2007 para la estimulación lectora en niños de 0 a 4 años llamada “Nacidos Para Leer”, parte de un anterior PNFL.

Se observa entonces que han existido campañas generales y más específicas, es aquí donde quiero remarcar la importancia de preocuparse por los distintos rangos etarios, ya que cada uno de ellos presenta características particulares en el ciclo vital, que requieren, por tanto, abordajes específicos (ya sea a nivel cognitivo, cultural o psicosocial). Esto corresponde una tarea y a la vez un desafío para todos los profesionales que están ligados al desarrollo de la lectura en nuestro país. Por ejemplo, en el caso de la campaña “Nacidos Para Leer”, que se implementó en 400 jardines de la Fundación Integra a lo largo del país, se puede constatar que existió una iniciativa más específica en torno a la importancia de apoyar el desarrollo de la lectoescritura desde el comienzo de la vida.

Es fundamental entonces, que los niños adquieran destrezas y actitudes sólidas para enfrentar la lectura, y mientras más factores se consideren para apoyarlos, mejor. En el caso de la importancia del acceso a la lectura, mencionaré un estudio realizado en Turquía (Ayhan, Biçer y Şimşek, 2014) con un grupo extenso de niños de diferentes grupos socioeconómicos, donde se comprobó que las variables como la frecuencia de libros leídos y comprados, frecuencia de visitas a tiendas de libros, suscribirse a revistas, tener una biblioteca en la sala de clases y en casa marcan una diferencia significativa en el total de puntajes de actitud hacia la lectura que obtienen los niños cuando se les evalúa con pruebas estandarizadas, lo que demuestra su importancia. En el caso del hábito de lectura, una de sus bases radica en cómo éste amplía el conocimiento de fondo (background knowledge) de una persona. Según Kintsch y Rawson (2007) la recuperación y aplicación de este conocimiento de fondo es crítica en la comprensión de lectura. Tomando en cuenta que es también un proceso cognitivo, podemos considerar también a Ausubel (1983) quien afirma la importancia que tienen los conocimientos previos para que el aprendizaje sea significativo, de modo que una comprensión de lectura adecuada depende de la información previa que adquiere el individuo como base, la cual va volviéndose más compleja a medida que el lector sume más conocimientos.

No sorprenderá entonces que, cuando estos factores no son atendidos con el suficiente tesón (como en Chile), disminuyan los niveles de comprensión lectora. Si consideramos que poco más de medio país no lee cotidianamente y que muchas de estas personas conforman familias que traspasan cultura y costumbres a sus hijos, el impacto que se produce en las nuevas generaciones podría ser tan grande, que explicaría cómo en 15 años apenas se ha avanzado en el desarrollo de la comprensión lectora en nuestro país.


¿Que relación tiene entonces la fonoaudiología, para enfrentar esta realidad globalizada, pero a sus vez con actores tan específicos?.
Quisiera apoyarme extensamente en las propuestas realizadas por la ASHA (American Speech-Language-Hearing Association) como “Roles y Responsabilidades del Fonoaudiólogo Con Respecto a la Lectura y la Escritura en Niños y Adolescentes” (2001) en donde se establecen guías para abordar diversos tópicos de la lectoescritura. En el documento, la ASHA recalca el rol crítico y directo del fonoaudiólogo en el desarrollo de esta habilidad en niños y adolescentes, considerando el desarrollo del lenguaje y el habla en conjunto, cuya monitorización de su desarrollo enfatiza la importancia de considerar ambos aspectos. Habla y lenguaje están estrechamente relacionadas, por lo que el apoyo concreto hacia una de estas áreas, servirá también para reforzar a la otra. El fonoaudiólogo en Chile, por obvias razones, atiende más esto con niños y adultos que presentan dificultades mayores, más bien relacionadas con trastornos o patologías y no tanto con personas sin algún tipo de disfunción, donde este rol es atendido por otros profesionales. Sin embargo, debido a nuestra formación curricular, la ASHA recalca el rol colaborativo del fonoaudiólogo hacia el entrenamiento que este puede brindarles a ellos en pos de mejorar, en conjunto, los niveles de comprensión lectora (tanto en niños con dificultades, como en programas de intervención temprana).

A continuación, se detalla una lista de las responsabilidades y roles apropiados del fonoaudiólogo sugeridos tanto para su implementación educativa, como en investigación y en el área académica.

  • Prevenir problemas de escritura en alfabetización temprana y en la adquisición de un idioma extranjero
  • Identificar niño(a)s en riesgo de problemas de lectoescritura
  • Evaluar lectura y escritura
  • Ofrecer intervención y documentar resultados para lectura y escritura
  • Asumir otros roles, como prestar asistencia a profesores de educación básica, padres, y estudiantes; promover prácticas de alfabetización efectivas; y avanzar en la base de conocimientos
Los programas de intervención son acotados a cada edad, según sea lo más efectivo en cada etapa del desarrollo. Por ejemplo, en preescolares, se enfatiza el trabajo de la conciencia fonológica mientras que en niños de escuelas básicas, se trabaja preferentemente el aprendizaje gramatical y la identificación estructural de textos.
Sin embargo, no encontré muchas referencias ligadas al trabajo globalizado hacia un conjunto grande de la población. En realidad es un tema de por sí complejo, ya que compete a toda una cultura que arrastra un sin fin de coyunturas (de hecho, en el documento de la ASHA se recalca la importancia de considerar el aspecto cultural como un deber). Desde el tema de la crianza de los niños en Chile (otro tema bastante polémico), la cantidad de horas que los padres pasan con ellos y la influencia que tienen las jornadas laborales y los aspectos logísticos (horas en transbordos de casa al trabajo - del trabajo a la casa), los ideales de consumo (donde una zapatilla de 50.000 pesos es más “barato” cognitivamente hablando que un libro de 10.000), la visita a la biblioteca como costumbre, el oligopolio de las empresas editoriales, el poco material didáctico presente y de los pocos profesionales dispuestos a confeccionarlos y publicarlos, el abandono institucional hacia centros educativos fuera de Santiago, etc. Como se mencionó antes, los estudios de esta materia en Chile son un tanto ambiguos cuando se comparan entre sí; es que un problema con tantas aristas, debiera ser abordado tomando en consideración cada una de ellas, pero no distribuyendo todo ese peso en las aras de un solo grupo de acción. Muchos profesionales y técnicos podrían estar colaborando juntos de no ser porque no existen iniciativas materializadas (o “emprendimientos”, como quieran decirlo) donde encaucen puntos de vista que puedan resultar, a la larga, en intervenciones efectivas y significativas. No pueden seguir anclados en trabajos esporádicos o en la cesantía, inclusive se habla que los fonoaudiólogos también comenzarán a engrosar esa lista, cuando la realidad de Chile pide otra cosa. Demanda hay mucha, proyectos hay pocos.

Como comentario final, si el problema radica que en considerar la manera en que se aprende la lengua en Chile como algo que termina siendo superficial, esto es, en parte, por causa de estas deficiencias ya mostradas. El fonoaudiólogo, por tanto, debe reconocer su contexto personal como un profesional que puede intervenir, promover y lo más importante: rehabilitar, atreverse a sumergirse en la realidad de una persona que necesita de nosotros (que es fenomenológica y biopsicosocial) y ver, con sus ojos, sus dificultades. No solamente desde el concepto de identificar del conjunto de personas con déficit en lectoescritura a los que necesiten terapia del lenguaje sino que también considerar que existen personas sumidas en el mayor de los abandonos culturales y sociales, lo que forma, a la larga, un daño en la integridad de las personas, ahí creo que el trabajo no basta solamente con la intervención de un solo punto de vista profesional. Es cosa de volver a recordar las disfuncionalidades reveladas por el Centro de Microdatos y tomar en cuenta hasta que punto pueden impedir la realización del diario vivir de una persona.

Referencias

American Speech-Language-Hearing Association. (2001). Roles and responsibilities of speech-language pathologists with respect to reading and writing in children and adolescents [Guidelines]. Recuperado en febrero 25 del 2014, de http://www.asha.org/policy/GL2001-00062/

Ausubel, D. P., & Novak, J. D. (1983). Psicología educativa: un punto de vista cognoscitivo (2. ed.). México: Editorial Trillas.

Ayhan, A. B., Şimşek, Ş., & Biçer, A. M. (2014). An analysis of children’s attitudes towards reading habits. European Journal of Research on Education, 2014, Special Issue: Contemporary Studies in Education, 13-18.

Centro Microdatos. (2011). Estudio sobre el Comportamiento Lector a Nivel Nacional. Santiago: Departamento de Economía Universidad de Chile.

Centro Microdatos. (s.f). Centro Microdatos. Recuperado en febrero 21 del 2014, de http://www.microdatos.cl/interior_noticias.php?id_s=6&cod_contenido=572

Consejo Nacional de la Cultura y las Artes; Consejo Nacional del Libro y la Lectura. (2011). Programa Nacional de Fomento de la Lectura Lee Chile Lee. (1a ed.). Santiago: Gobierno de Chile.

Fundación Educacional y Cultural La Fuente. (2010). Chile y los Libros. Santiago: FLF

Kintsch, W., & Rawson, K. (2007). Comprehension. Citado en M. Snowling & C. Hulme (Eds.), The  science of reading: A handbook (pp. 209–226). Malden, MA: Blackwell

miércoles, 1 de agosto de 2012

Fonoaudiología: Ejemplo Notable de Paradigma Científico.

Antes no me costaba nada hacer post sobre cualquier tipo de pensamiento que se me cruzara por la mente. Ahora como que me cuesta desprenderme de la idea de buscar referencias, citas, información verídica para hacer verídico mi saber, en especial cuando se trata de abordar la epistemología; Caballito de batalla de cuantos grandes filósofos que se hicieron trizas entre ellos como Popper y Adorno, o Chomsky y Skinner o Wittgenstein contra los del círculo de Viena. También sobre la idea ya obsoleta de la "ciencia verídica" y la actual postmodernidad donde se observa y se palpa escozor ante la idea de hablar sobre la ciencia desde una mirada filosófica o histórica.

Hay un fantasma que ronda en todas las esferas de la intelectualidad actual, quien acusa de ver por todos lados al monstruo positivista, pagando justos por "pecadores".


y que a veces recurre a lugares comunes tan patéticos dentro de su pragmatismo como hablar siempre de "los libros no siempre son lo más importante" 

Pero eso no me interesa aclararlo, lo que me interesa ahora es abordar la notable evolución de las disciplinas más holistas, quienes actualmente atraviesan por un proceso histórico determinante a la hora de abordar la praxis y el espíritu de quienes hoy tratan de aplicar el conocimiento (cual sea) para ayudar a la población. La fonoaudiología, entonces, ¿es un ejemplo de paradigma científico?

¿que hace un conocedor basto de la física y de la biología aprendiendo linguística y antropología? ¿psicología cognitiva y musicoterapia? ¿biomedicina y salud pública (aunque muy poca por ahora)? ¿que es todo eso del enfoque biopsicosocial?

¡El fonoaudiólogo aplica constantemente en su quehacer clínico un montón de conocimientos procedentes de disciplinas que anteriormente no se podían ver ni en pintura!. La epistemología de cada una de ellas chocan dentro de su pretensión de validarse como ciencia (que a todo esto, es una pretensión para alcanzar cierta validez y hegemonía, lo cual suena tétrico), pero actualmente el fonoaudiólogo aprende a convivirlas y a aprovechar en ellas sus máximas potencialidades. Alguien me dirá "es una pega del siglo XXI", pero yo creo firmemente que no es así...

Si consideramos el abanico de disciplinas, antaño lejanas entre si y hoy aproximadas gracias a los adelantos científicos (y por supuesto, a la amplitud de miras que se ha venido desarrollando, a costa de grandes batallas académicas y sociales) que el acontecer fonoaudiológico ocupa dentro de su desarrollo y la comparáramos con otras disciplinas de la medicina y de las ciencias (cuales fueran) en general, notaríamos una particularidad al momento de distinguir una profunda base humanista dentro de la carrera. Pero no es la base humanista elemental, que a menudo se confunde como un simple cimiento fundamentado en la ética y en el mero aprendizaje para evitar volverse un tosco (o sea, llegar con más calidez al paciente) sino que son las disciplinas humanistas que lucharon su buen resto por ser reconocidas dentro del ámbito de la investigación gracias a la fragua de miles de investigadores, que pusieron en riesgo su reputación para poder romper de una vez por todas a los dogmas imperantes en la sociedad científica.

Y es por eso que la fonoaudiología es un ejemplo de nuevo paradigma por 2 razones: 

1ro: Su sustento en los nuevos saberes que lucharon por competir en los programas de investigación (acordándome de Lakatos) y que hoy son cada día más reconocidos y aceptados.

...Aunque si fuera así, todas las demás disciplinas que han acordado una mayor enfoque "humanista" deberían ser mencionadas también, se perdería la particularidad de la que hablo. Pero...

2do: Su praxis, resultado de una constante evolución respecto al uso y dialéctica entre disciplinas dispares o con campos de investigación distantes entre si o hasta difusos.

¡Es en la praxis donde está la diferencia!. La praxis es la que otorga identidad a cada una de las disciplinas médicas. Un neurólogo no hace el mismo trabajo que un psiquiatra, así como esta última tiende a estar más intima a los poderes fácticos mientras los neurólogos últimamente han hecho de contraparte en su nucleo fuerte. Un fonoaudiólogo no actua de la misma manera que un psicopedagogo, a pesar de tener varias disciplinas fundamentales como base. A pesar de compartir el ideal de "box" repleto de juguetes, pelotas para pilates y legos.

Pero ojo, también puede ser un ejemplo de la especialización burocrática actual de las ciencias. (algo más acorde a lo que dirían Adorno y Marcuse). El nuevo profesional de la salud, más preparado para introducirse en la sociedad a costa de convertirse en panopticano, en revelar la intimidad de la población y de ofrecer una mayor intromisión en aspectos que luego pueden pasar a ser escrutinados y considerados como patologías (como pasó con los chicos hiperactivos). En pasar a ser introductor de una nueva cultura foranea, que otorgue facilidades a la población bajo ciertos efectos colaterales ligados al rol jerárquico del profesional, al poder que concentra y al designio directivo de catalogar a los pacientes. Un ejemplo de eso es el "hablar bien y el hablar mal".

Todo eso representa un problema complejo que debería ser abordado, ¿como un fenómeno global en las ciencias? ¿como una particularidad pragmática? solo el tiempo lo dirá.

LINKS DE APOYO

(Resumen sobre la epistemología de Imre Lakatos)
http://www.slideshare.net/roxely/programa-de-investigacin-cientfica-imre-lakatos-presentation