Si, se que la frase del final hoy en día suena a una especie de propaganda empresarial de 10 lucas...
Debo mencionar (casi lamentándome) que es un tópico que cada vez lo escucho de la gente, de la tele, de la publicidad del diario, pero que se trilla mucho o se estanca en aspectos más bien corporativistas. Mucha de la literatura al respecto recae su foco en la autoayuda o en los estudios del aspecto intrapersonal de los empleados o los gerentes (enfoques en lo empresarial, esperable en un país que adolece de tener cultura empresarial) mientras que lo que se dice del potencial de desarrollo de la gente en contextos más duros o complejos es más discreto (o no comunicado, puede ser que así sea también ), aunque reconozco que cuando se menciona en otros contextos, siento que no logra desprenderse lo suficiente de esa visión de recién egresado más enfocada en extraer o divulgar acerca de los aspectos que peligran el desarrollo que de adoptar también una actitud más participante y valorar el presente de las personas que conforman la sociedad o de sus pacientes, adentrándose en sus realidades. No debería ser una molestia sumergirse en el fango.
Reconozco también que hecho de hablar de que todos tenemos un potencial que desarrollar no se condice mucho con la realidad desigual de nuestro país, llega a ser dispragmático siquiera decir que todos gozamos de esa cualidad en plena facultad, porque no es verdad, es paupérrima. Primero está todo el entramado social y cultural que deja fuera de la contienda a un montón de personas que no tienen acceso a una educación de calidad, a una salud integradora y a cientos de aspectos más que residen en nuestros derechos fundamentales, pero también está el rol que tiene la sociedad en permitir que otras personas se desarrollen, Chile peca de ser una nación discriminadora y de construir lenguaje y costumbre a partir de esa burla y segregación. Desconozco (o aun no conmensuro) hasta que punto esos contrapesos influyen o llegan a determinar los aspectos más íntimos del desarrollo de cada persona, y con desconocer, me refiero a casi poner una boya en ese mar de dudas y de horizonte infranqueable a simple vista.
Pero desde el rigor del estudio del desarrollo del ciclo vital, existe una persona que se dio el trabajo de afrontar ese problema durante un periodo distinto de la historia, reconociendo el aspecto sociocultural que involucraba y mirándolo a los ojos sin miedo, ese científico es Reven Feuerstein.
Primero hablemos unas pocas cosas de su biografía. Es un psicólogo evolutivo (como Piaget o Vygotsky) que nació en Rumania y vivió la Segunda Guerra Mundial con un peso bastante extra en sus espaldas ya que el junto a su familia son judíos y tuvieron que sufrir la persecución de la Alemania nazi. Luego del fin de la guerra, un montón de niños y adolescentes judíos se quedaron huérfanos y con una expresión cultural fragmentada, por lo que no fue extraño encontrar retrasos importantes a nivel cognitivo dentro de la población. Mientras tanto, Feuerstein estudió con Rey y Piaget y se embebió de varias escuelas psicológicas antes de tomar en Israel la misión de encontrar una manera de frenar aquella merma.
Y la encontró, en su modelo de aprendizaje mediado.
Al igual que Vygotsky, enfatiza la importancia que tiene la mediación en la construcción de un aprendizaje estructuralizado en las personas, aunque centrándolo más en el desarrollo de la inteligencia que en aspectos más afectivos, además habla que la mediación crea oportunidades; de ofrecer un espacio donde las personas puedan hacerlo.
Creo que es importante mencionar el contexto académico de la época, muchas escuelas científicas y filosóficas abogaban por el determinismo, lo que resultaba bastante desesperanzante. Feuerstein tuvo que lidiar con el problema de manera más personal que el resto de los psicólogos del desarrollo de su época puesto que era su pueblo el que dependía de aplicaciones conscientes para recuperarse. Aun hoy el enfoque biomédico adolece de aquel determinismo de principios del siglo XX, y no es infrecuente notar apresuramientos que terminan por diseminar miedos y desilusiones apresuradas a los padres que, cuando llegan por primera vez a una consulta fonoaudiológica, notan el cambio de paradigma.
Pero no quiero mencionar todos los aspectos de su teoría acá, sino recabar en un aspecto importante que es el considerar el potencial de desarrollo de las personas. En nuestras terapias es común encontrar las más diversas condiciones y junto a ellas, una aparente expectativa que puede volverse demasiado superficial. Varios son los factores que pudieran estar condicionando el progreso terapeútico y es deber de cada uno desarrollar un ojo sagaz que permita identificar cuales de los aspectos en donde el paciente construye aprendizaje puede estar influyendo negativamente. Todo esto, claro está, tomando en consideración el perfil de cada persona individualmente y también considerando las características de cada discapacidad,. pero sin dejar de lado la perspectiva de que existe potencial en todas las personas.
¿Los chicos maltratados, abandonados, institucionalizados a medio andar y negligentemente por organismos como el Sename acaso no presentan un reto similar a la de aquellos niños en la Europa de la post-guerra? yo creo que también hace falta tomárselo más personal.
Por último, no es innecesario recordar que como terapeuta que es, el fonoaudiólogo también es un mediador, y puede notar que no es el único en en el presente del niño o del adulto y que mientras más calidad ofrezcan todos, se pueden lograr un trabajo más fácil y llevadero.