miércoles, 5 de agosto de 2015

Justificación del Modelo de Cohorte Psicolingüístico a través de la Teoría Matemática de la Información

Dentro de la psicolingüística, el modelo de cohorte representa una aproximación teórica muy importante dentro de las explicaciones hacia el procesamiento del lenguaje en los seres humanos. Es a través de este procesamiento que se eligen las palabras más frecuentes dentro de la percepción auditiva, lo que nos facilita la comprensión del lenguaje (sumado a otros factores).

La teoría, si bien, no explica todos los aspectos del reconocimiento léxico (como el de la frecuencia), suma evidencias, sobre todo del efecto del priming, donde una palabra puede ser más fácilmente activada si viene precedida por alguna que guarde una relación semántica, sintáctica o pragmática con esta.

Ahora, existe un componente del modelo de cohorte que puede tener fundamentación desde otra área. Y esa vendría siendo la teoría de la información.

Desarrollada por Shannon y Weaver a mediados del siglo XX, la teoría de la información nos explica la comunicación desde lo estadístico, donde la elección de palabras se guía en un sistema de información en base a tasas de probabilidad, por lo que es posible establecer la cantidad de información enviada a través de un canal (que puede establecerse con una fórmula logarítmica). Ellos establecen también que la elección de los símbolos para componer un mensaje se basa en unidades de información (bits), cabría pensar entonces que existen solo 2 alternativas de información (si y no), por lo que la elección de una palabra para construir un mensaje irá aumentando mucho más a medida que aumente las veces que se haga (porque se hará exponencialmente, teniendo 2, 4, 8 y así en aumento). 

Por tanto, también podríamos pensar de que la probabilidad de encontrar una palabra será la misma para cada una que componga el alfabeto de una lengua...

Pero eso no es verdad, ya tenemos al modelo de cohorte explicándonos eso desde un punto de vista lingüístico. Pero ocurre que en contextos como el lenguaje, la elección de palabras no sigue una probabilidad igualitaria, sino que la elección de una palabra se ve afectada por aspectos como la sintaxis y la morfología. Por ejemplo, si escojo "un" (el cual es un artículo), es más probable que se escoja un sustantivo o un adjetivo para acompañarlo que un verbo cuando intentamos construir una oración. Ocurre que en todas las lenguas existe una gramática, un orden. Por tanto, el lenguaje que los humanos construimos, no se basa en la aleatoriedad. Aun así, si existe diferencias de probabilidad al momento de escoger una palabra o componente de la oración, donde la que está previamente, determina la probabilidad de la siguiente. Esto en probabilidad se conoce como proceso estocástico.

Ahora, ¿qué tiene que ver esto con la psicolingüística?

Que el lenguaje sea un proceso estocástico, permite generar lo que en teoría de la información se llama redundancia. La elección de palabras se ve influida por las palabras antecedentes, lo que va provocando que el rango de posibles letras o palabras que pueden seleccionarse baje, en tanto de que sube que ciertas palabras sean más probables de seleccionarse. ¿Ahora suena más el modelo de cohorte?. Cuando se hablan de "palabras competidoras" justamente se habla de un cúmulo de palabras posibles de seleccionar en el reconocimiento de un input lingüístico, donde logran activarse todas al mismo tiempo pero se escoge la que guarde relación con el mensaje. Ahí es donde cobra valor la explicación matemática de la teoría de la información, puesto que su fundamentación es la que clarifica por qué puede la información obedecer a criterios de selección (y es debido a la formación de redundancia, que permite que ciertas probabilidades se repitan, y por tanto, sea más fácil la elección de una palabra sobre otras tantas que hay dentro del modelo de cohorte cuando se activa el reconocimiento, fuera fonológico o léxico).

Esto contribuye a disminuir la incertidumbre de elección de palabras, lo que permite ahorrar tiempo en la decodificación de los mensajes. Esto ya da cuenta de una gran importancia en la percepción del habla. Además, gracias a esa redundancia es posible recuperar los mensajes cuando, de alguna manera, se pierde la codificación completa de esta. Si la información no tuviera esta característica y no hubiera redundancia, podríamos comunicar todo sin ningún tipo de interferencias o excesos de información, pero si por alguna razón el contenido del mensaje se pierde, no podríamos jamás recuperarlo. En cambio, gracias a la redundancia, nosotros podemos recuperar una palabra que escuchamos a partir de otras que son menos familiares (importante también en la percepción del habla sobre todo en personas con dificultades en la audición y en la etapa de formulación lingüística al momento de traducir nuestras conceptualizaciones en un código lingüístico). Esto tiene implicancias, puesto que para que esto pueda aprovecharse, necesitamos de una memoria de trabajo que permita hacer posible esta selección. Los teóricos matemáticos de la comunicación tienen a sus computadoras, nosotros tenemos a nuestro cerebro; cada uno parece trabajar de forma similar, partiendo de la misma base. Los procesos cognitivos que aprovechan esta propiedad de la información trabajan conjuntamente para procesar los aspectos del lenguaje, pero, al parecer, cientos de miles de años de evolución han cableado nuestro cerebro para responder rápidamente a estos estímulos, y ese cableado, sigue también .

Es por eso que, al momento de pensar en algún tipo de abordaje en el procesamiento del lenguaje de los seres humanos, conviene tener en cuenta qué estructuras cognitivas/cerebrales trabajan para cada aspecto del procesamiento de la información. Saber lo básico de esta teoría permite comprender por qué el procesamiento del lenguaje trabaja de la forma en que trabaja y pone ojo en otras manifestaciones del lenguaje como tal que permiten explicaciones acerca de los posibles caminos que puede tomar el procesamiento. Ya hablamos de que la gramática posibilita este procesamiento estocástico, ¿que ocurre con las personas que desarrollan menos conciencia morfo-sintáctica? ¿o las que por algún trastorno o enfermedad ven limitado su span? ¿que pasa con la pragmática, afectará también el ratio de elección?, eso corresponde analizarlo con profundidad en otro post.

REFERENCIAS:

Rousseau, A., & Cangas, A. (2013). Psicología de la comunicación (5ta ed.). Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile

Arroyo, F. (1992). Psicolingüística (2da ed.). Madrid: Ediciones Morata.

sábado, 25 de abril de 2015

El Fonoaudiólogo Como Viajero de Contextos

El fonoaudiólogo es un viajero de contextos.

Debe descubrir las vivencias de sus pacientes y las de sus familias, debe conocer las contrucciones sociales que realizan como personas que hacen uso de la comunicación como vehículo en sus vidas; donde se esconden temores, frustraciones y esperanzas. Muchas veces, el fonoaudiólogo debe adaptar su propio contexto, otras veces este es tan fuerte que, muchas veces, pensamos que imponer el nuestro no es lo más apropiado aunque perdamos, sin embargo, la oportunidad de cambiar ese contexto para mejor.

Y estos contextos no están abiertos para cualquier persona, puesto que implica la existencia de un acto de negociación por parte del grupo, antes que uno pueda siquiera poner el pie en sus tierras. Hay entonces todo un depósito de confianza o bien de autocompasión, relacionada con el ritual de acudir a profesionales con la esperanza de una "cura milagrosa", de una pronta recuperación, de una posible rehabilitación. Cada quien tiene una visión más realista, pragmática, dócil o ilusa de una perspectiva de mejoría ante un ambiente demandante y muchas veces sofocante. El fonoaudiólogo, sin quererlo, puede estar viajando por ellas como un embajador al servicio de ese ambiente que se traduce en norma social, en exigencia social y en estructura, sin una clara posibilidad de comunicación o clemencia para el trato de quienes optan por un servicio fonoaudiológico. Es por esto que es muy difícil entablar diálogos con una sociedad como la nuestra, donde cada uno de nosotros forja acciones que sitúan a los pacientes en espacios difíciles de superar sin una plena autonomía. Y al parecer, los deseos de cambiar esa realidad pasan por alto conforme uno se vuelve más distante, incrédulo y cobarde y tienden a individualizarse en la terapia misma como una acción única, dentro de un espacio único, negando las posibilidades de salir del contexto porque no se tiene o se perdió de vista lo que rodea el vivir de ellas.

Pero un viajero de contextos, como un antropólogo, no puede pretender territorizar sus espacios en nombre de una teoría, objetivo o misión (aunque esto significa lamentablemente, hacer la intervención "más compleja"). Antes tiene que morder el polvo de la incomprensión y tener en cuenta a la persona que tiene en frente, a su vez es capaz de desarrollar su ética en base a todas las experiencias que ha tenido que acumular a través de sus viajes. Todos esos contextos pudieron muy bien quedarse silentes ante un mundo que no para de gritar por necesidades, muchas veces vacías, pero que en salud involucran algo mucho más importante como lo es la misma salud, entenderla como algo que va mucho más allá de la enfermedad como proceso biológico solo es el inicio del itinerario.

En el fondo, es luchar por tratar de salir de una zona de conformidad que el tiempo cierne al confabularnos con él. Es tener la determinación de ayudar aunque la situación sea muy difícil y nos ponga desafíos intelectuales, morales y motivacionales que tratan de sepultar nuestra labor. Viajar por contextos te abre el corazón, te muestra en la vulnerabilidad como ser humano que eres y que, sin embargo, puede ofrecer de su sabiduría para romper ataduras invisibles por lo ignoradas que son por los demás. Viajar de contexto en contexto implica un compromiso, implica aceptar una misión errante en búsqueda de quien no puede buscar porque se le prohíbe hacerlo tanto por fuera, como por dentro de sí (y aquí el fonoaudiólogo puede pasar por las mismas pericias, puede ser también víctima de la incomunicación y no darse cuenta o no querer darse cuenta de ello).

Es por eso que, uno nunca debe tenerle miedo a los contextos. Debe ir de uno en uno logrando ser un cambio en la vida de quienes lo necesitan sin autoritarismos. Me temo que si perdemos de vista esto, estaremos ignorando un poder muy grande que yace en nuestras manos como terapeutas mientras el tiempo pasa y aumentan las personas que buscan de nosotros y no nos encuentran.

sábado, 7 de marzo de 2015

Daniel Willingham y una Mirada Neurocientífica al Aprendizaje Escolar: ¿Por Qué Interesa a los Fonoaudiólogos?

Este verano no fue para nada desaprovechado y tuve el grato placer de leer sin ninguna presión impuesta por el tiempo o el estrés, a varios autores y teorías que me han abierto un poco más las cosas en cuanto a mi disciplina y también me reforzaron diversos saberes que felizmente fueron retroalimentados. Sobre esto, hace un par de años, Daniel Willingham (neurocientífico) lanzó un libro llamado "¿por qué a los niños no les gusta ir a la escuela?", título que en verdad no me llamó mucho la atención porque pensé que iba a ser como esos libros que se promocionan como "Best Sellers del New York Times", a veces más grandilocuentes que contundentes pero por un asunto de pereza (propio del verano), mi prejuicio bajó la guardia y en vez de encontrar otro típico manual de "como hacer" educacional encontré algo más ameno y que podría servirle a los demás para instruir a las personas a principios de la neurociencia y la cognición humana que muchas veces suenan demasiado complejos (y por tanto, aburren a largo plazo) para el público común.

Me llamó mucho la atención diversas cosas que a veces se mencionan en la facultad y que el libro explica sin un discurso rebuscado y que podrían adosarse a nuestra labor. Haciendo una pequeña sinopsis general, el libro trata de como el aprendizaje ocurre en las escuelas, a veces sin que los profesores tengan conocimientos adecuados de la neurociencia del aprendizaje, demasiado anclados en lo curricular y no siendo lo suficientemente críticos con sus métodos pedagógicos cuando tratan de buscar ser creativos y sin embargo, lo que aprende el niño resulta distinto a la intención original del maestro. Sobre eso, el autor nos da un pequeño esquema de cómo funciona la memoria humana, reduciéndola en un principio a su componente de corto y largo plazo para luego expandirla, a su vez que explica que tiende a ser más fácil el aprendizaje concreto relacionado fundamentalmente a inputs sensoriales mientras que la reflexión es un camino más complejo y muchas veces demasiado agotador para el niño si solo depende de él. 

La verdad, es que tal aseveración juega también con una crítica a la forma en que se ha manejado el aprendizaje por competencias, al condenar el conocimiento fáctico en relación a las antiguas obras pedagógicas que abusaban de la mnemotecnia y en general, del aprendizaje "de memoria". Sin embargo, en el libro se demuestra que las competencias dependen fundamentalmente de la cultura general, y es esta quien colabora con el aprendizaje al relegarle carga a la información que se procesa en la memoria de trabajo para que pueda procesarla mejor. ¿cuantos trastornos y dificultades del aprendizaje radican en la memoria de trabajo? les suena el TEL? En un país como el nuestro donde las personas acusan tener poca cultura general (aunque no hay que ir tan lejos, dependiendo del tema en sí), el apoyo para que un niño con TEL se incluya en la escuela se ve reducido al hecho de que la forma de enseñar puede enfocarse demasiado en las funciones ejecutivas (donde él tiene más dificultades que los niños típicos) y también al hecho de que no puede verse retroalimentado en casa porque sus padres tampoco manejan o realizan actividades que aumentan la "cultura general" (que de ahora en adelante denominaremos "memoria declarativa") y por tanto, su background knowledge no crece lo suficiente para mitigar la falta de span en la memoria de trabajo. Una preocupación cultural por fomentar la cultura general en la población (como por ejemplo, fomentar el hábito lector) es crucial para favorecer el éxito escolar (y en este caso, también la inclusión). Aunque para otros tipos de aprendizaje que no dependen del conocimiento previo (insight, aprendizaje por asociación, modelaje, etc) se queda algo corto.

Willingham también continúa su narración explicando por ejemplo, en que momentos de la clase es apropiado realizar actividades disruptivas que inviten a prestar mayor atención al contenido poniendo como ejemplo diversas estrategias que fueron aplicadas y que, desafortunadamente, no lograron el objetivo esperado en los niños, continuando a su vez con un llamado a valorar la reflexión de los alumnos como método fundamental de consolidación de la información en la memorial además de también dar ejemplo de diversas formas de enseñanza que son mejor aprendidas que otras cuando el conocimiento que se trasmite es el mismo en todas ellas (como por ejemplo, el relato). Temas fundamentales que tocan tópicos como el discurso ampliado, el desarrollo del discurso en la infancia y otros tantos que el fonoaudiólogo debe dominar si su objetivo es estimular el lenguaje infantil en tanto este sea aprovechado por ellos para comunicarse y construir su propio aprendizaje.

Aun no he terminado por completo el libro pero de todas formas explica placenteramente todos estos temas sin provocarme aburrimiento. Que un libro logre eso es fundamental para que sea leído por completo y sus ideas aplicadas en el futuro, por lo que recomiendo su lectura para todo aquel que se esté iniciando en el mundo de las neurociencias cognitivas del aprendizaje