Si, se que la frase del final hoy en día suena a una especie de propaganda empresarial de 10 lucas...
Debo mencionar (casi lamentándome) que es un tópico que cada vez lo escucho de la gente, de la tele, de la publicidad del diario, pero que se trilla mucho o se estanca en aspectos más bien corporativistas. Mucha de la literatura al respecto recae su foco en la autoayuda o en los estudios del aspecto intrapersonal de los empleados o los gerentes (enfoques en lo empresarial, esperable en un país que adolece de tener cultura empresarial) mientras que lo que se dice del potencial de desarrollo de la gente en contextos más duros o complejos es más discreto (o no comunicado, puede ser que así sea también ), aunque reconozco que cuando se menciona en otros contextos, siento que no logra desprenderse lo suficiente de esa visión de recién egresado más enfocada en extraer o divulgar acerca de los aspectos que peligran el desarrollo que de adoptar también una actitud más participante y valorar el presente de las personas que conforman la sociedad o de sus pacientes, adentrándose en sus realidades. No debería ser una molestia sumergirse en el fango.
Reconozco también que hecho de hablar de que todos tenemos un potencial que desarrollar no se condice mucho con la realidad desigual de nuestro país, llega a ser dispragmático siquiera decir que todos gozamos de esa cualidad en plena facultad, porque no es verdad, es paupérrima. Primero está todo el entramado social y cultural que deja fuera de la contienda a un montón de personas que no tienen acceso a una educación de calidad, a una salud integradora y a cientos de aspectos más que residen en nuestros derechos fundamentales, pero también está el rol que tiene la sociedad en permitir que otras personas se desarrollen, Chile peca de ser una nación discriminadora y de construir lenguaje y costumbre a partir de esa burla y segregación. Desconozco (o aun no conmensuro) hasta que punto esos contrapesos influyen o llegan a determinar los aspectos más íntimos del desarrollo de cada persona, y con desconocer, me refiero a casi poner una boya en ese mar de dudas y de horizonte infranqueable a simple vista.
Pero desde el rigor del estudio del desarrollo del ciclo vital, existe una persona que se dio el trabajo de afrontar ese problema durante un periodo distinto de la historia, reconociendo el aspecto sociocultural que involucraba y mirándolo a los ojos sin miedo, ese científico es Reven Feuerstein.
Primero hablemos unas pocas cosas de su biografía. Es un psicólogo evolutivo (como Piaget o Vygotsky) que nació en Rumania y vivió la Segunda Guerra Mundial con un peso bastante extra en sus espaldas ya que el junto a su familia son judíos y tuvieron que sufrir la persecución de la Alemania nazi. Luego del fin de la guerra, un montón de niños y adolescentes judíos se quedaron huérfanos y con una expresión cultural fragmentada, por lo que no fue extraño encontrar retrasos importantes a nivel cognitivo dentro de la población. Mientras tanto, Feuerstein estudió con Rey y Piaget y se embebió de varias escuelas psicológicas antes de tomar en Israel la misión de encontrar una manera de frenar aquella merma.
Y la encontró, en su modelo de aprendizaje mediado.
Al igual que Vygotsky, enfatiza la importancia que tiene la mediación en la construcción de un aprendizaje estructuralizado en las personas, aunque centrándolo más en el desarrollo de la inteligencia que en aspectos más afectivos, además habla que la mediación crea oportunidades; de ofrecer un espacio donde las personas puedan hacerlo.
Creo que es importante mencionar el contexto académico de la época, muchas escuelas científicas y filosóficas abogaban por el determinismo, lo que resultaba bastante desesperanzante. Feuerstein tuvo que lidiar con el problema de manera más personal que el resto de los psicólogos del desarrollo de su época puesto que era su pueblo el que dependía de aplicaciones conscientes para recuperarse. Aun hoy el enfoque biomédico adolece de aquel determinismo de principios del siglo XX, y no es infrecuente notar apresuramientos que terminan por diseminar miedos y desilusiones apresuradas a los padres que, cuando llegan por primera vez a una consulta fonoaudiológica, notan el cambio de paradigma.
Pero no quiero mencionar todos los aspectos de su teoría acá, sino recabar en un aspecto importante que es el considerar el potencial de desarrollo de las personas. En nuestras terapias es común encontrar las más diversas condiciones y junto a ellas, una aparente expectativa que puede volverse demasiado superficial. Varios son los factores que pudieran estar condicionando el progreso terapeútico y es deber de cada uno desarrollar un ojo sagaz que permita identificar cuales de los aspectos en donde el paciente construye aprendizaje puede estar influyendo negativamente. Todo esto, claro está, tomando en consideración el perfil de cada persona individualmente y también considerando las características de cada discapacidad,. pero sin dejar de lado la perspectiva de que existe potencial en todas las personas.
¿Los chicos maltratados, abandonados, institucionalizados a medio andar y negligentemente por organismos como el Sename acaso no presentan un reto similar a la de aquellos niños en la Europa de la post-guerra? yo creo que también hace falta tomárselo más personal.
Por último, no es innecesario recordar que como terapeuta que es, el fonoaudiólogo también es un mediador, y puede notar que no es el único en en el presente del niño o del adulto y que mientras más calidad ofrezcan todos, se pueden lograr un trabajo más fácil y llevadero.
jueves, 27 de marzo de 2014
miércoles, 26 de febrero de 2014
Situación de la Comprensión Lectora en Chile y su Relación con la Fonoaudiología.
Hoy vuelvo a publicar desde hace casi 1 año y medio, los tópicos que quisiera mencionar son tantos que se me hace difícil encontrar un hilo conductor apropiado para encauzarlos a todos. Aun así, me gustaría comenzar de nuevo las publicaciones con una observación hacia un tema que me parece criterioso abordar: al comienzo de nuestros estudios, no nos resulta raro encontrar correlaciones entre nuestro quehacer y las problemáticas sociales chilenas. Con cada profundización que hacemos, se advierten ciertos riesgos y peligros que no son atendidos, o bien, su aproximación es negligente o no invita a que la misma sociedad tome cartas en el asunto. Una de estas coyunturas (y que por su nivel de impacto, compete una acción por parte de diversas disciplinas) tan presentes en nuestro país, es la lectoescritura, con la comprensión lectora como subtema más crítico (a mi parecer).
Esta nos acompaña a todos desde la niñez, cuando vamos adquiriendo la conciencia fonológica (entre otras habilidades) y logramos aprender a decodificar, recuperar y comprender la información que está almacenada en los libros, los periódicos, la Internet, etc. Luego, conforme avanza nuestro desarrollo cognitivo y afectivo, este arte se torna más diestro a la hora de apoyarnos en ella. Se nutre también de la fuerza de la costumbre, aspecto no cuantificable pero que se forma tras las sucesivas conductas que realizamos cuando el deseo de conocimiento nos invita, con su curiosidad, a descubrir cada vez más historias y mundos inexplorados. A partir de todo esto, se forma un aspecto que si es observable: el hábito de lectura. El acto de leer libros o cualquier otro medio de comunicación escrito diariamente, es un ejercicio beneficioso a la hora de desarrollar los componentes de la lectoescritura, la que acompañará por el resto de sus vidas a los ciudadanos, si estos se preocupan constantemente de estimularla.
Sin embargo, Chile es reconocido a través de sus propios habitantes, como un país con un mediocre hábito lector y, en consecuencia, con un índice importante de personas que no comprenden lo que leen (o que lo hacen de manera deficiente, afectando su desenvolvimiento en la vida diaria). Prueba de aquello son los resultados entregados por el Centro de Microdatos de la facultad de economía y negocios de la Universidad de Chile (2013) donde se explica que existe un 44 por ciento de analfabetismo funcional en la población, además de un 42 por ciento en comprensión de documentos y un 51 por ciento en áreas cuantitativas. El estudio consideró un intervalo de tiempo de 15 años, cuyos resultados, entre uno y otro periodo, se presentan casi sin variación, con una leve mejoría en comprensión de documentos. Otra investigación, hecha también por el Centro de Microdatos (2011), en conjunto con el Consejo de la Cultura y las Artes reveló que el 84% de las personas no comprende textos largos y complejos. Respecto al hábito lector, la fundación La Fuente en una investigación conjunta con Adimark GFK (2010), afirma que un 52,8 por ciento de las personas en Chile no tienen o apenas presentan hábitos de lectura.
A partir de estos datos, creo que es menester comentar la relación de causalidad que existe entre el hábito lector y el desarrollo de la comprensión lectora, ya que no es una mera correlación que nuestro país presente cifras bajas en tópicos relacionados. Esto lo entienden diversos actores sociales y políticos, quienes han realizado campañas y estudios, con resultados más o menos dispares (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2011), que dificultan un abordaje bibliográfico más preciso.
En materia de esfuerzos gubernamentales a nivel global, en 2011 el gobierno de Chile lanza el plan nacional de fomento a la lectura (PNFL) “Lee Chile Lee”, donde se detallan diversas estrategias para impulsar el desarrollo de un hábito lector en la población y un aumento de la comprensión lectora, con el fin de exponer los beneficios de estas prácticas bajo diferentes puntos de vista (educativos, económicos, etc). Además, aparece una cronología de planes gubernamentales más antiguos (p.26), catalogados como de bajo impacto, aunque menciona también una iniciativa más específica en el 2007 para la estimulación lectora en niños de 0 a 4 años llamada “Nacidos Para Leer”, parte de un anterior PNFL.
Se observa entonces que han existido campañas generales y más específicas, es aquí donde quiero remarcar la importancia de preocuparse por los distintos rangos etarios, ya que cada uno de ellos presenta características particulares en el ciclo vital, que requieren, por tanto, abordajes específicos (ya sea a nivel cognitivo, cultural o psicosocial). Esto corresponde una tarea y a la vez un desafío para todos los profesionales que están ligados al desarrollo de la lectura en nuestro país. Por ejemplo, en el caso de la campaña “Nacidos Para Leer”, que se implementó en 400 jardines de la Fundación Integra a lo largo del país, se puede constatar que existió una iniciativa más específica en torno a la importancia de apoyar el desarrollo de la lectoescritura desde el comienzo de la vida.
Es fundamental entonces, que los niños adquieran destrezas y actitudes sólidas para enfrentar la lectura, y mientras más factores se consideren para apoyarlos, mejor. En el caso de la importancia del acceso a la lectura, mencionaré un estudio realizado en Turquía (Ayhan, Biçer y Şimşek, 2014) con un grupo extenso de niños de diferentes grupos socioeconómicos, donde se comprobó que las variables como la frecuencia de libros leídos y comprados, frecuencia de visitas a tiendas de libros, suscribirse a revistas, tener una biblioteca en la sala de clases y en casa marcan una diferencia significativa en el total de puntajes de actitud hacia la lectura que obtienen los niños cuando se les evalúa con pruebas estandarizadas, lo que demuestra su importancia. En el caso del hábito de lectura, una de sus bases radica en cómo éste amplía el conocimiento de fondo (background knowledge) de una persona. Según Kintsch y Rawson (2007) la recuperación y aplicación de este conocimiento de fondo es crítica en la comprensión de lectura. Tomando en cuenta que es también un proceso cognitivo, podemos considerar también a Ausubel (1983) quien afirma la importancia que tienen los conocimientos previos para que el aprendizaje sea significativo, de modo que una comprensión de lectura adecuada depende de la información previa que adquiere el individuo como base, la cual va volviéndose más compleja a medida que el lector sume más conocimientos.
No sorprenderá entonces que, cuando estos factores no son atendidos con el suficiente tesón (como en Chile), disminuyan los niveles de comprensión lectora. Si consideramos que poco más de medio país no lee cotidianamente y que muchas de estas personas conforman familias que traspasan cultura y costumbres a sus hijos, el impacto que se produce en las nuevas generaciones podría ser tan grande, que explicaría cómo en 15 años apenas se ha avanzado en el desarrollo de la comprensión lectora en nuestro país.
¿Que relación tiene entonces la fonoaudiología, para enfrentar esta realidad globalizada, pero a sus vez con actores tan específicos?.
Quisiera apoyarme extensamente en las propuestas realizadas por la ASHA (American Speech-Language-Hearing Association) como “Roles y Responsabilidades del Fonoaudiólogo Con Respecto a la Lectura y la Escritura en Niños y Adolescentes” (2001) en donde se establecen guías para abordar diversos tópicos de la lectoescritura. En el documento, la ASHA recalca el rol crítico y directo del fonoaudiólogo en el desarrollo de esta habilidad en niños y adolescentes, considerando el desarrollo del lenguaje y el habla en conjunto, cuya monitorización de su desarrollo enfatiza la importancia de considerar ambos aspectos. Habla y lenguaje están estrechamente relacionadas, por lo que el apoyo concreto hacia una de estas áreas, servirá también para reforzar a la otra. El fonoaudiólogo en Chile, por obvias razones, atiende más esto con niños y adultos que presentan dificultades mayores, más bien relacionadas con trastornos o patologías y no tanto con personas sin algún tipo de disfunción, donde este rol es atendido por otros profesionales. Sin embargo, debido a nuestra formación curricular, la ASHA recalca el rol colaborativo del fonoaudiólogo hacia el entrenamiento que este puede brindarles a ellos en pos de mejorar, en conjunto, los niveles de comprensión lectora (tanto en niños con dificultades, como en programas de intervención temprana).
A continuación, se detalla una lista de las responsabilidades y roles apropiados del fonoaudiólogo sugeridos tanto para su implementación educativa, como en investigación y en el área académica.
- Prevenir problemas de escritura en alfabetización temprana y en la adquisición de un idioma extranjero
- Identificar niño(a)s en riesgo de problemas de lectoescritura
- Evaluar lectura y escritura
- Ofrecer intervención y documentar resultados para lectura y escritura
- Asumir otros roles, como prestar asistencia a profesores de educación básica, padres, y estudiantes; promover prácticas de alfabetización efectivas; y avanzar en la base de conocimientos
Los programas de intervención son acotados a cada edad, según sea lo más efectivo en cada etapa del desarrollo. Por ejemplo, en preescolares, se enfatiza el trabajo de la conciencia fonológica mientras que en niños de escuelas básicas, se trabaja preferentemente el aprendizaje gramatical y la identificación estructural de textos.
Sin embargo, no encontré muchas referencias ligadas al trabajo globalizado hacia un conjunto grande de la población. En realidad es un tema de por sí complejo, ya que compete a toda una cultura que arrastra un sin fin de coyunturas (de hecho, en el documento de la ASHA se recalca la importancia de considerar el aspecto cultural como un deber). Desde el tema de la crianza de los niños en Chile (otro tema bastante polémico), la cantidad de horas que los padres pasan con ellos y la influencia que tienen las jornadas laborales y los aspectos logísticos (horas en transbordos de casa al trabajo - del trabajo a la casa), los ideales de consumo (donde una zapatilla de 50.000 pesos es más “barato” cognitivamente hablando que un libro de 10.000), la visita a la biblioteca como costumbre, el oligopolio de las empresas editoriales, el poco material didáctico presente y de los pocos profesionales dispuestos a confeccionarlos y publicarlos, el abandono institucional hacia centros educativos fuera de Santiago, etc. Como se mencionó antes, los estudios de esta materia en Chile son un tanto ambiguos cuando se comparan entre sí; es que un problema con tantas aristas, debiera ser abordado tomando en consideración cada una de ellas, pero no distribuyendo todo ese peso en las aras de un solo grupo de acción. Muchos profesionales y técnicos podrían estar colaborando juntos de no ser porque no existen iniciativas materializadas (o “emprendimientos”, como quieran decirlo) donde encaucen puntos de vista que puedan resultar, a la larga, en intervenciones efectivas y significativas. No pueden seguir anclados en trabajos esporádicos o en la cesantía, inclusive se habla que los fonoaudiólogos también comenzarán a engrosar esa lista, cuando la realidad de Chile pide otra cosa. Demanda hay mucha, proyectos hay pocos.
Como comentario final, si el problema radica que en considerar la manera en que se aprende la lengua en Chile como algo que termina siendo superficial, esto es, en parte, por causa de estas deficiencias ya mostradas. El fonoaudiólogo, por tanto, debe reconocer su contexto personal como un profesional que puede intervenir, promover y lo más importante: rehabilitar, atreverse a sumergirse en la realidad de una persona que necesita de nosotros (que es fenomenológica y biopsicosocial) y ver, con sus ojos, sus dificultades. No solamente desde el concepto de identificar del conjunto de personas con déficit en lectoescritura a los que necesiten terapia del lenguaje sino que también considerar que existen personas sumidas en el mayor de los abandonos culturales y sociales, lo que forma, a la larga, un daño en la integridad de las personas, ahí creo que el trabajo no basta solamente con la intervención de un solo punto de vista profesional. Es cosa de volver a recordar las disfuncionalidades reveladas por el Centro de Microdatos y tomar en cuenta hasta que punto pueden impedir la realización del diario vivir de una persona.
Referencias
American Speech-Language-Hearing Association. (2001). Roles and responsibilities of speech-language pathologists with respect to reading and writing in children and adolescents [Guidelines]. Recuperado en febrero 25 del 2014, de http://www.asha.org/policy/GL2001-00062/
Ausubel, D. P., & Novak, J. D. (1983). Psicología educativa: un punto de vista cognoscitivo (2. ed.). México: Editorial Trillas.
Ayhan, A. B., Şimşek, Ş., & Biçer, A. M. (2014). An analysis of children’s attitudes towards reading habits. European Journal of Research on Education, 2014, Special Issue: Contemporary Studies in Education, 13-18.
Centro Microdatos. (2011). Estudio sobre el Comportamiento Lector a Nivel Nacional. Santiago: Departamento de Economía Universidad de Chile.
Centro Microdatos. (s.f). Centro Microdatos. Recuperado en febrero 21 del 2014, de http://www.microdatos.cl/interior_noticias.php?id_s=6&cod_contenido=572
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes; Consejo Nacional del Libro y la Lectura. (2011). Programa Nacional de Fomento de la Lectura Lee Chile Lee. (1a ed.). Santiago: Gobierno de Chile.
Fundación Educacional y Cultural La Fuente. (2010). Chile y los Libros. Santiago: FLF
Kintsch, W., & Rawson, K. (2007). Comprehension. Citado en M. Snowling & C. Hulme (Eds.), The science of reading: A handbook (pp. 209–226). Malden, MA: Blackwell
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miércoles, 1 de agosto de 2012
Fonoaudiología: Ejemplo Notable de Paradigma Científico.
Antes no me costaba nada hacer post sobre cualquier tipo de pensamiento que se me cruzara por la mente. Ahora como que me cuesta desprenderme de la idea de buscar referencias, citas, información verídica para hacer verídico mi saber, en especial cuando se trata de abordar la epistemología; Caballito de batalla de cuantos grandes filósofos que se hicieron trizas entre ellos como Popper y Adorno, o Chomsky y Skinner o Wittgenstein contra los del círculo de Viena. También sobre la idea ya obsoleta de la "ciencia verídica" y la actual postmodernidad donde se observa y se palpa escozor ante la idea de hablar sobre la ciencia desde una mirada filosófica o histórica.
Hay un fantasma que ronda en todas las esferas de la intelectualidad actual, quien acusa de ver por todos lados al monstruo positivista, pagando justos por "pecadores".
y que a veces recurre a lugares comunes tan patéticos dentro de su pragmatismo como hablar siempre de "los libros no siempre son lo más importante"
Pero eso no me interesa aclararlo, lo que me interesa ahora es abordar la notable evolución de las disciplinas más holistas, quienes actualmente atraviesan por un proceso histórico determinante a la hora de abordar la praxis y el espíritu de quienes hoy tratan de aplicar el conocimiento (cual sea) para ayudar a la población. La fonoaudiología, entonces, ¿es un ejemplo de paradigma científico?
¿que hace un conocedor basto de la física y de la biología aprendiendo linguística y antropología? ¿psicología cognitiva y musicoterapia? ¿biomedicina y salud pública (aunque muy poca por ahora)? ¿que es todo eso del enfoque biopsicosocial?
¡El fonoaudiólogo aplica constantemente en su quehacer clínico un montón de conocimientos procedentes de disciplinas que anteriormente no se podían ver ni en pintura!. La epistemología de cada una de ellas chocan dentro de su pretensión de validarse como ciencia (que a todo esto, es una pretensión para alcanzar cierta validez y hegemonía, lo cual suena tétrico), pero actualmente el fonoaudiólogo aprende a convivirlas y a aprovechar en ellas sus máximas potencialidades. Alguien me dirá "es una pega del siglo XXI", pero yo creo firmemente que no es así...
Si consideramos el abanico de disciplinas, antaño lejanas entre si y hoy aproximadas gracias a los adelantos científicos (y por supuesto, a la amplitud de miras que se ha venido desarrollando, a costa de grandes batallas académicas y sociales) que el acontecer fonoaudiológico ocupa dentro de su desarrollo y la comparáramos con otras disciplinas de la medicina y de las ciencias (cuales fueran) en general, notaríamos una particularidad al momento de distinguir una profunda base humanista dentro de la carrera. Pero no es la base humanista elemental, que a menudo se confunde como un simple cimiento fundamentado en la ética y en el mero aprendizaje para evitar volverse un tosco (o sea, llegar con más calidez al paciente) sino que son las disciplinas humanistas que lucharon su buen resto por ser reconocidas dentro del ámbito de la investigación gracias a la fragua de miles de investigadores, que pusieron en riesgo su reputación para poder romper de una vez por todas a los dogmas imperantes en la sociedad científica.
Y es por eso que la fonoaudiología es un ejemplo de nuevo paradigma por 2 razones:
1ro: Su sustento en los nuevos saberes que lucharon por competir en los programas de investigación (acordándome de Lakatos) y que hoy son cada día más reconocidos y aceptados.
...Aunque si fuera así, todas las demás disciplinas que han acordado una mayor enfoque "humanista" deberían ser mencionadas también, se perdería la particularidad de la que hablo. Pero...
2do: Su praxis, resultado de una constante evolución respecto al uso y dialéctica entre disciplinas dispares o con campos de investigación distantes entre si o hasta difusos.
¡Es en la praxis donde está la diferencia!. La praxis es la que otorga identidad a cada una de las disciplinas médicas. Un neurólogo no hace el mismo trabajo que un psiquiatra, así como esta última tiende a estar más intima a los poderes fácticos mientras los neurólogos últimamente han hecho de contraparte en su nucleo fuerte. Un fonoaudiólogo no actua de la misma manera que un psicopedagogo, a pesar de tener varias disciplinas fundamentales como base. A pesar de compartir el ideal de "box" repleto de juguetes, pelotas para pilates y legos.
Pero ojo, también puede ser un ejemplo de la especialización burocrática actual de las ciencias. (algo más acorde a lo que dirían Adorno y Marcuse). El nuevo profesional de la salud, más preparado para introducirse en la sociedad a costa de convertirse en panopticano, en revelar la intimidad de la población y de ofrecer una mayor intromisión en aspectos que luego pueden pasar a ser escrutinados y considerados como patologías (como pasó con los chicos hiperactivos). En pasar a ser introductor de una nueva cultura foranea, que otorgue facilidades a la población bajo ciertos efectos colaterales ligados al rol jerárquico del profesional, al poder que concentra y al designio directivo de catalogar a los pacientes. Un ejemplo de eso es el "hablar bien y el hablar mal".
Todo eso representa un problema complejo que debería ser abordado, ¿como un fenómeno global en las ciencias? ¿como una particularidad pragmática? solo el tiempo lo dirá.
LINKS DE APOYO
(Resumen sobre la epistemología de Imre Lakatos)
http://www.slideshare.net/roxely/programa-de-investigacin-cientfica-imre-lakatos-presentation
Hay un fantasma que ronda en todas las esferas de la intelectualidad actual, quien acusa de ver por todos lados al monstruo positivista, pagando justos por "pecadores".
y que a veces recurre a lugares comunes tan patéticos dentro de su pragmatismo como hablar siempre de "los libros no siempre son lo más importante"
Pero eso no me interesa aclararlo, lo que me interesa ahora es abordar la notable evolución de las disciplinas más holistas, quienes actualmente atraviesan por un proceso histórico determinante a la hora de abordar la praxis y el espíritu de quienes hoy tratan de aplicar el conocimiento (cual sea) para ayudar a la población. La fonoaudiología, entonces, ¿es un ejemplo de paradigma científico?
¿que hace un conocedor basto de la física y de la biología aprendiendo linguística y antropología? ¿psicología cognitiva y musicoterapia? ¿biomedicina y salud pública (aunque muy poca por ahora)? ¿que es todo eso del enfoque biopsicosocial?
¡El fonoaudiólogo aplica constantemente en su quehacer clínico un montón de conocimientos procedentes de disciplinas que anteriormente no se podían ver ni en pintura!. La epistemología de cada una de ellas chocan dentro de su pretensión de validarse como ciencia (que a todo esto, es una pretensión para alcanzar cierta validez y hegemonía, lo cual suena tétrico), pero actualmente el fonoaudiólogo aprende a convivirlas y a aprovechar en ellas sus máximas potencialidades. Alguien me dirá "es una pega del siglo XXI", pero yo creo firmemente que no es así...
Si consideramos el abanico de disciplinas, antaño lejanas entre si y hoy aproximadas gracias a los adelantos científicos (y por supuesto, a la amplitud de miras que se ha venido desarrollando, a costa de grandes batallas académicas y sociales) que el acontecer fonoaudiológico ocupa dentro de su desarrollo y la comparáramos con otras disciplinas de la medicina y de las ciencias (cuales fueran) en general, notaríamos una particularidad al momento de distinguir una profunda base humanista dentro de la carrera. Pero no es la base humanista elemental, que a menudo se confunde como un simple cimiento fundamentado en la ética y en el mero aprendizaje para evitar volverse un tosco (o sea, llegar con más calidez al paciente) sino que son las disciplinas humanistas que lucharon su buen resto por ser reconocidas dentro del ámbito de la investigación gracias a la fragua de miles de investigadores, que pusieron en riesgo su reputación para poder romper de una vez por todas a los dogmas imperantes en la sociedad científica.
Y es por eso que la fonoaudiología es un ejemplo de nuevo paradigma por 2 razones:
1ro: Su sustento en los nuevos saberes que lucharon por competir en los programas de investigación (acordándome de Lakatos) y que hoy son cada día más reconocidos y aceptados.
...Aunque si fuera así, todas las demás disciplinas que han acordado una mayor enfoque "humanista" deberían ser mencionadas también, se perdería la particularidad de la que hablo. Pero...
2do: Su praxis, resultado de una constante evolución respecto al uso y dialéctica entre disciplinas dispares o con campos de investigación distantes entre si o hasta difusos.
¡Es en la praxis donde está la diferencia!. La praxis es la que otorga identidad a cada una de las disciplinas médicas. Un neurólogo no hace el mismo trabajo que un psiquiatra, así como esta última tiende a estar más intima a los poderes fácticos mientras los neurólogos últimamente han hecho de contraparte en su nucleo fuerte. Un fonoaudiólogo no actua de la misma manera que un psicopedagogo, a pesar de tener varias disciplinas fundamentales como base. A pesar de compartir el ideal de "box" repleto de juguetes, pelotas para pilates y legos.
Pero ojo, también puede ser un ejemplo de la especialización burocrática actual de las ciencias. (algo más acorde a lo que dirían Adorno y Marcuse). El nuevo profesional de la salud, más preparado para introducirse en la sociedad a costa de convertirse en panopticano, en revelar la intimidad de la población y de ofrecer una mayor intromisión en aspectos que luego pueden pasar a ser escrutinados y considerados como patologías (como pasó con los chicos hiperactivos). En pasar a ser introductor de una nueva cultura foranea, que otorgue facilidades a la población bajo ciertos efectos colaterales ligados al rol jerárquico del profesional, al poder que concentra y al designio directivo de catalogar a los pacientes. Un ejemplo de eso es el "hablar bien y el hablar mal".
Todo eso representa un problema complejo que debería ser abordado, ¿como un fenómeno global en las ciencias? ¿como una particularidad pragmática? solo el tiempo lo dirá.
LINKS DE APOYO
(Resumen sobre la epistemología de Imre Lakatos)
http://www.slideshare.net/roxely/programa-de-investigacin-cientfica-imre-lakatos-presentation
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martes, 24 de julio de 2012
Uso y Desarrollo del Lenguaje en Diferentes Roles Sociales.
Hola a Tod@s.
No pretendo hacer un artículo sumamente específico, con tantas citas. Lo que si, estoy tratando de hacer una lista de los posibles escenarios donde el lenguaje demuestra un uso explícito y consolidado en el desarrollo de las personas y sus vidas. Existen muchísimos nichos sociales donde el lenguaje ocupa un rol fundamental en la inclusión de la gente, así como en diferentes aspectos de la vida social como el trabajo la educación y la salud.
No pretendo hacer un artículo sumamente específico, con tantas citas. Lo que si, estoy tratando de hacer una lista de los posibles escenarios donde el lenguaje demuestra un uso explícito y consolidado en el desarrollo de las personas y sus vidas. Existen muchísimos nichos sociales donde el lenguaje ocupa un rol fundamental en la inclusión de la gente, así como en diferentes aspectos de la vida social como el trabajo la educación y la salud.
Pero a mi juicio, no se le ha prestado mucha atención al desarrollo del lenguaje mismo en base a todos los obstáculos que las personas deben de sortear en su continua interacción con el ambiente y la sociedad. Hablar con estos términos se hace algo complejo, pero no por ello deja de ser motivo de investigación, considerando por ejemplo algunos factores. Voy a darles un ejemplo.
Piensen en un momento, en la gente que en un lugar cerrado como en un banco, le ocurre un percance donde es necesaria la ayuda de otra persona que conozca mejor el manejo de la situación. ¿a quien acudir? ¿como debo interactuar para solucionar el problema? ¿que tipo de discurso es el adecuado para expresar el problema eficazmente?. El trabajo también exige socialización con los colegas, con los jefes, con los profesionales anexos que garantizan la seguridad laboral o con las personas que atiendes. Estas mismas también interactuan para saber sobre el servicio, sobre quien lo ofrece, por cuanto, etc. Como se ve, un montón de procesos mentales se ponen en marcha para garantizar comunicación. Los hay en todos lados.
La moneda de cambio, entonces, será el lenguaje.
Pero hasta el momento yo se solamente que el lenguaje es un motor en toda esta historia., ¿es algo más que eso? Vamos a definir primero como se influencia la comunicación en base a los roles de la sociedad.
Van Dijk (2011) explica que la conversación y el texto son influenciados por factores adicionales a la construcción de los roles comunicativos dentro del discurso, siendo también partícipes otros roles sociales relacionados por ejemplo, a las relaciones profesionales, institucionales y organizacionales.
Hay que sacar a conclusión que dentro de todos entornos, existe socialización y por tanto, uso del lenguaje (en general). Por ello, parafraseo a Blanco (1981) quien aborda el estudio de la socialización desde una perspectiva interactivo-lingüística, cuyos procesos van dirigidos a la adquisición de mecanismos de comunicación que posibilitan el entendimiento, aprensión e interiorización de reglas necesarias para la supervivencia como ente social. Dando inclusive ejemplos de medios donde se desarrollan.
Entonces, si los continuos aprendizajes y manejo de las interacciones fruto de la socialización son además influenciadas por los distintos roles que las personas representan en ellos, entonces estamos ante mecanismos complejos que exigen un trabajo mental, que exigen la construcción de nuevos aprendizajes. El lenguaje entonces, también debe de nutrirse.
¿y el aprendizaje será el mismo en todas las situaciones? por supuesto que no, pero ¿que se gana analizando estas situaciones que parecen ser tan cotidianas?
Pues considerando también el lugar donde se desenvuelve la gente como posible responsable de diferentes usos y mal usos del lenguaje. Eso podría ayudar a enfocar más los tratamientos fonoaudiológicos, poniendo énfasis en el entorno donde las personas se desenvuelven, en la mejor identificación de las posibles causas de sus trastornos y en una mejor adecuación de las terapias dejando de considerar al paciente como un ente estático. Además de conocer más sobre los mecanismos biopsicosociales más cotidianos.
Referencias:
van Dijk, Teun. (2011). Sociedad y Discurso. (traducción de Elsa Ghio). Barcelona.: Gedisa.
Blanco, Amalio. (1981). Psicología Social del Lenguaje II: Socialización, Interacción y Grupalidad. Madrid.: Editorial de la Universidad Autónoma de Madrid.
miércoles, 27 de junio de 2012
Fonoaudiología y Amplitud de Mundo
Hace mucho tiempo, no sabía sobre que tema tratar para desarrollar el blog. Me venían muchas alternativas a la cabeza mientras decidía cual era la mejor para desarrollar ¡pero aquí estoy!.
Podría hablar ahora de la amplitud de mundo de los fonoaudiólogos en general. Una carrera como la nuestra exige saber mucho... ¡de muchos lugares a la vez!, dispares y normalmente nunca asociados en la vida cotidiana o en el común de la sociedad. ¿Quien por ejemplo pensó relacionar lingüística y física? ¿desde cuando aprender antropología es tan trascendental para una ciencia de la salud como la nuestra?
En si, el espectro de saberes de un fonoaudiólogo es increíblemente holista, más que en cualquier otra profesión. Generalmente, las fibras sensibles que tocamos caso por caso (como quien habla de cuerdas vocales) no podrían descubrirse de no ser por la pericia en el número de relaciones entre conceptos que hacemos. Mal que mal, estamos hablando del lenguaje, la "vedette" de todos los grandes pensadores del planeta y su trascendencia como elemento cultural abarca a todo el planeta. Sin embargo, lejos de hacer un halago renacentista sobre lo genial que es ser un sabelotodo, me gustaría exigir un poco más de heurística al fonoaudiólogo en general, que termina dejando de lado el resto de las especialidades que aborda para dedicarse solo por entero a una, sabiendo que muchas veces hay lugares que por sus características geográficas y socioculturales, necesitan profesionales que puedan cubrir una alta cuota de necesidades. Las ciudades del sur de Chile son un ejemplo.
El saber adaptarse a los contextos, no es mera pragmática.
Hablar de amplitud de mundo, requiere de un esfuerzo y de una lucha diaria por estar constantemente rediseñando conceptos y formas de pensar, de abordar a la sociedad que requiere de los servicios sanitarios. Es menester hablar de las distintas problemáticas sociales que en nuestro país hacen un hincapié en ensañarse con la población desde términos comunicacionales. Las habilidades expresivas de millones de chilenos corren riesgos cada vez más grandes en un entorno competitivo y negligente, que va desplazando a las personas a sectores donde el desarrollo lingüístico va siendo mermado, atacado y muchas veces segregado, en una extraña mezcla de elementos educacionales y de salud. Tal problema le da de comer a un montón de coachs y psicólogos de autoayuda; la gente acude a "aprender a comunicarse" siendo un tópico postmoderno muy abordado... pero hay detalles que es preciso abordar para solucionar ese "problema", desde la propia praxis (aprender de libros en vez de esforzarse por inmiscuirse en sociedad) hasta términos más complejos que son de nuestra disciplina como el dominio de la pragmática o el sometimientos a enfermedades y trastornos de la comunicación, que requieren evaluación fonoaudiológica para recién comenzar un proceso de inclusión.
Fonoaudiología, al menos acá en Chile, también peca de "autista".
Como ciencia de la salud, estamos constantemente denunciando una relegación de nuestro rol en la sociedad, pero que no se condice mucho con la proactividad general que podría suponer un interés genuino de parte nuestra, de comenzar a recuperar el tiempo perdido. Hay mucha comodidad.
Es ahí donde entra de nuevo la fortaleza holística del profesional. Buscando el apoyo dentro de los diversos sectores y atreviéndose a sumergirse en contextos no lo suficientemente abordados dentro de la cultura y que requieren consideración. En otras palabras, aumentar las zonas de confort del fonoaudiólogo.
Un trabajo que exige, una vez más, en recurrir a las fortalezas y destrezas aprendidas.
Una labor que requiere valentía y proactividad para quien se atreva a sumergirse dentro de las necesidades no atendidas, a veces por años, de los vastos sectores sociales que se ven menospreciadas por las burocracias, en favor de otros aspectos que poco o nada que ver tienen con la salud, ni menos con la prevención. Hablar de la gente como problemática, eso sí, no merece holgura ni menos actitudes fetichistas o culpógenas. L@s fonoaudiólog@s por tanto, deben de cuidar toda actitud que pueda cosificar el trabajo y la dedicación social de quien ejerce la profesión. Recuerdo que mal que mal, muchos de quienes en su juventud (universitaria la mayoría de las veces) escupían al cielo sobre el rol social de las profesiones, hoy están trabajando relajadamente en los sectores elitistas de la salud. Sin ningún interés en desarrollar una conciencia de clase. Esa superficialidad hay que comprenderla a toda costa, no negarla ni menospreciarla, porque es la que al fin y al cabo puede absorbernos a nosotros el día de mañana.
Eso, (otra vez) también requiere auto-trabajo y dedicación, ampliar el mundo una vez más.
Ampliar el mundo de nuestras vocaciones, vale tanto la pena como luchar por reconocerlas.
Podría hablar ahora de la amplitud de mundo de los fonoaudiólogos en general. Una carrera como la nuestra exige saber mucho... ¡de muchos lugares a la vez!, dispares y normalmente nunca asociados en la vida cotidiana o en el común de la sociedad. ¿Quien por ejemplo pensó relacionar lingüística y física? ¿desde cuando aprender antropología es tan trascendental para una ciencia de la salud como la nuestra?
En si, el espectro de saberes de un fonoaudiólogo es increíblemente holista, más que en cualquier otra profesión. Generalmente, las fibras sensibles que tocamos caso por caso (como quien habla de cuerdas vocales) no podrían descubrirse de no ser por la pericia en el número de relaciones entre conceptos que hacemos. Mal que mal, estamos hablando del lenguaje, la "vedette" de todos los grandes pensadores del planeta y su trascendencia como elemento cultural abarca a todo el planeta. Sin embargo, lejos de hacer un halago renacentista sobre lo genial que es ser un sabelotodo, me gustaría exigir un poco más de heurística al fonoaudiólogo en general, que termina dejando de lado el resto de las especialidades que aborda para dedicarse solo por entero a una, sabiendo que muchas veces hay lugares que por sus características geográficas y socioculturales, necesitan profesionales que puedan cubrir una alta cuota de necesidades. Las ciudades del sur de Chile son un ejemplo.
El saber adaptarse a los contextos, no es mera pragmática.
Hablar de amplitud de mundo, requiere de un esfuerzo y de una lucha diaria por estar constantemente rediseñando conceptos y formas de pensar, de abordar a la sociedad que requiere de los servicios sanitarios. Es menester hablar de las distintas problemáticas sociales que en nuestro país hacen un hincapié en ensañarse con la población desde términos comunicacionales. Las habilidades expresivas de millones de chilenos corren riesgos cada vez más grandes en un entorno competitivo y negligente, que va desplazando a las personas a sectores donde el desarrollo lingüístico va siendo mermado, atacado y muchas veces segregado, en una extraña mezcla de elementos educacionales y de salud. Tal problema le da de comer a un montón de coachs y psicólogos de autoayuda; la gente acude a "aprender a comunicarse" siendo un tópico postmoderno muy abordado... pero hay detalles que es preciso abordar para solucionar ese "problema", desde la propia praxis (aprender de libros en vez de esforzarse por inmiscuirse en sociedad) hasta términos más complejos que son de nuestra disciplina como el dominio de la pragmática o el sometimientos a enfermedades y trastornos de la comunicación, que requieren evaluación fonoaudiológica para recién comenzar un proceso de inclusión.
Fonoaudiología, al menos acá en Chile, también peca de "autista".
Como ciencia de la salud, estamos constantemente denunciando una relegación de nuestro rol en la sociedad, pero que no se condice mucho con la proactividad general que podría suponer un interés genuino de parte nuestra, de comenzar a recuperar el tiempo perdido. Hay mucha comodidad.
Es ahí donde entra de nuevo la fortaleza holística del profesional. Buscando el apoyo dentro de los diversos sectores y atreviéndose a sumergirse en contextos no lo suficientemente abordados dentro de la cultura y que requieren consideración. En otras palabras, aumentar las zonas de confort del fonoaudiólogo.
Un trabajo que exige, una vez más, en recurrir a las fortalezas y destrezas aprendidas.
Una labor que requiere valentía y proactividad para quien se atreva a sumergirse dentro de las necesidades no atendidas, a veces por años, de los vastos sectores sociales que se ven menospreciadas por las burocracias, en favor de otros aspectos que poco o nada que ver tienen con la salud, ni menos con la prevención. Hablar de la gente como problemática, eso sí, no merece holgura ni menos actitudes fetichistas o culpógenas. L@s fonoaudiólog@s por tanto, deben de cuidar toda actitud que pueda cosificar el trabajo y la dedicación social de quien ejerce la profesión. Recuerdo que mal que mal, muchos de quienes en su juventud (universitaria la mayoría de las veces) escupían al cielo sobre el rol social de las profesiones, hoy están trabajando relajadamente en los sectores elitistas de la salud. Sin ningún interés en desarrollar una conciencia de clase. Esa superficialidad hay que comprenderla a toda costa, no negarla ni menospreciarla, porque es la que al fin y al cabo puede absorbernos a nosotros el día de mañana.
Eso, (otra vez) también requiere auto-trabajo y dedicación, ampliar el mundo una vez más.
Ampliar el mundo de nuestras vocaciones, vale tanto la pena como luchar por reconocerlas.
martes, 15 de mayo de 2012
Manifiesto
Antes que todo, decir que por lo menos escribir sobre la disciplina que estudio era una necesidad muchas veces opacada por el tiempo, o mejor dicho, la mala distribución del tiempo. Hoy al menos pude sublimarla y espero con el tiempo pueda hacerla crecer.
El objetivo de este blog es relacionar el quehacer diario de un estudiante de fonoaudiología respecto a su incursión en la sociedad, donde poco a poco va dejando el ambiente positivista de la universidad tratando de deconstruir y pragmatizar la teoría; hacerla crecer en base a lo que le acontece a la gente. Bien puedo hacer esto en base a noticias, nuevos descubrimientos científicos, viejos refranes, o historias no contadas que puedo descubrir de diferentes maneras. No hay más fin que ampliar mi horizonte como persona y compartir ese enriquecimiento con quien lo quiera o quien lo necesite, para crecer también.
También pondré material didáctico o enlaces a materiales en internet que tengan que ver con la fonoaudiología, así con sus disciplinas hermanas como la psicopedagogía, la neurología o bien a ramos que el común de los estudiantes de fonoaudiología cursen y les resulte dificultoso saber donde conseguirla.
En si, yo quisiera nada mas demostrar, que con la fonoaudiología se puede descubrir y abrir caminos. Como medicina de la rehabilitación, como ciencia de la educación o como ciencia de la comunicación.
De ahora en adelante, a seguir trabajando.
El objetivo de este blog es relacionar el quehacer diario de un estudiante de fonoaudiología respecto a su incursión en la sociedad, donde poco a poco va dejando el ambiente positivista de la universidad tratando de deconstruir y pragmatizar la teoría; hacerla crecer en base a lo que le acontece a la gente. Bien puedo hacer esto en base a noticias, nuevos descubrimientos científicos, viejos refranes, o historias no contadas que puedo descubrir de diferentes maneras. No hay más fin que ampliar mi horizonte como persona y compartir ese enriquecimiento con quien lo quiera o quien lo necesite, para crecer también.
También pondré material didáctico o enlaces a materiales en internet que tengan que ver con la fonoaudiología, así con sus disciplinas hermanas como la psicopedagogía, la neurología o bien a ramos que el común de los estudiantes de fonoaudiología cursen y les resulte dificultoso saber donde conseguirla.
En si, yo quisiera nada mas demostrar, que con la fonoaudiología se puede descubrir y abrir caminos. Como medicina de la rehabilitación, como ciencia de la educación o como ciencia de la comunicación.
De ahora en adelante, a seguir trabajando.
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